sábado, 26 de febrero de 2011

HIMMLER, LA SONRISA CÍNICA DEL HORROR NAZI

Buenos Aires, 24 de febrero de 2011 (Télam, por Alberto Galeano).- Cuando fue detenido por las tropas británicas, el jerarca nazi Heinrich Himmler ya no tenía aquella media sonrisa sarcástica con la que se había convertido en uno de los principales responsables del Holocausto.
Dos días más tarde, el 23 de mayo de 1945, el jefe de la Gestapo (policía secreta) se puso en la boca una cápsula de cianuro antes de ser revisado por un doctor británico, quien notó un objeto extraño en sus molares pero no pudo evitar su muerte.
La fotografía posterior a su suicidio salió a la luz ahora en Londres y será subastada el próximo 29 de marzo en Bristol Inglaterra, por la casa Dreweatt.
Himmler se había afeitado el bigote, puesto un parche en uno de sus ojos y presentado documentos falsos que no le sirvieron de nada para ocultar su verdadera identidad y huir de las fuerzas aliadas que habían ocupado Berlín.
Pero, a pesar de sus artimañas, los británicos se dieron cuenta de que estaban en presencia del jefe de las poderosas SS, el cuerpo de elite que había jurado fidelidad a Adolfo Hitler, en momentos que se vivían los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.
La foto, tomada por el cabo Guy Adderley, muestra a un hombre calvo, con los anteojos colocados y las manos sobre el abdomen, luego de ser capturado cerca de Bremen.
El director para América latina del Centro Wiesenthal, Sergio Widder, dijo a Télam que Himmler como comandante de las SS estaba a cargo de la liquidación de los judíos, así como de controlar todos los campos de concentración del nazismo (Auschwitz, Mauthausen, Majdanek, Treblinka, entre otros)”.
“Era un nazi muy convencido. Se encargó de investigar el frustrado atentado a Hitler, perpetrado por el conde Claus von Stauffenberg. Su suicido tuvo que ver con la caída del Reich. Los jerarcas nazis sabían que el mundo les iba a reclamar por lo que habían hecho”, dijo Widder.
Nacido el 7 de octubre de 1900 en Múnich, Himmler fue una de las personas más comprometidas con la política genocida nazi, ya que desde el principio fue un hombre muy cercano a Hitler.
En 1929, fue nombrado Reichführer des Schutz-Staffel (SS), la elite de guardaespaldas de Hitler, con el fin de expandir la acción de esa organización que pasó de tener 300 miembros a unos 50.000 en sólo tres años.
En 1934, Himmler es designado jefe de la Gestapo, con la cual planea la “Noche de los cuchillos largos” en la que son asesinados los principales líderes de la SA (una organización auxiliar del Partido Nacionalsocialista), lo que da mayor poder a las SS que se hacen cargo de la seguridad, inteligencia y espionaje nazi.
“Era el jefe de las organizaciones más sanguinarias de las SS, un grupo integrado por gente de raza aria que tenía la obligación de prestar juramento de lealtad a Hitler hasta dar la vida por él”, dijo a Télam el historiador Abraham Zilberman, asesor del Museo del Holocausto de Buenos Aires.
“Himmler tuvo una de las responsabilidades mayores de extermino de poblaciones enteras, formadas por judíos, testigos de Jehová, gitanos, sacerdotes católicos; todo aquel que no gustaba a los nazis caía en poder de esta gente y era deportado hacia los campos de exterminio supervisados por la SS”, señaló.
También Zilberman recordó que "era una organización que hacía excelentes negocios con empresas alemanas, tales como Siemens, Bayer, que utilizaban a los prisioneros como manos de obra o como conejillos de indias para sus experimentos médicos".
“Todo lo manejaba Himmler”, agregó.
A fines de 1944 y principio de 1945, Himmler trató de negociar la rendición alemana con las fuerzas aliadas, por lo que fue acusado de “traidor” por Hitler en los días previos a la caída de Berlín.
“El jefe de la Gestapo fue capturado y se suicidó. No hizo frente a los compromisos que había asumido como nazi, jurando lealtad”, señaló Zilberman.
En cuanto a la personalidad de Himmler, el historiador señaló que era una persona común, con una vida familiar que participaba de la sociedad nazi.
“Es muy poco lo que se sabe de su vida privada: era granjero, criaba gallinas antes de incorporarse al nazismo, y tenía título de veterinario. Era un personaje que estaba en primera fila. No hay demasiados documentos que lleven su firma. Se lo conocía más por su título -jefe de las SS- que por su nombre”, señaló.
Himmler era un hombre fuerte con una mente fría y analítica, metódico y exacto en sus trabajos, según escribió en 1939 el historiador Philip St.C. Walton-Kerr.
“En apariencia es oscuro, con una cara y unos ojos sin expresión, una media sonrisa cínica -del tipo que merece la palabra sardónico-. No entra en acción hasta que ha examinado y decidido sobre su programa hasta el último detalle…”, afirma.
El hombre que coordinó la matanza de unos seis millones de judíos, así como de entre 200.000 y 500.000 gitanos, homosexuales, testigos de Jehová y comunistas, fue enterrado en una tumba sin nombre cercana a un bosque de Lüneburg, en Alemania. (Télam).-

Fuente: http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_telam&view=deauno&idnota=28841&Itemid=116