martes, 8 de julio de 2008

Visados para la libertad. Diplomáticos españoles ante el Holocausto

En Segovia se ha inaugurado una exposicón por el representante en España de la Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto Yad Vashem, Isaac Querub, quien ha defendido la necesidad de mantener vivo el recuerdo de las víctimas de la 'Shoah' para que «no gane el mal ni volver a caer en la trampa de la mentira». En ella se muestra la labor realizada por diplomáticos españoles en territorio del Tercer Reich a través de la cual salvaron miles de vidas de judíos entre 1939 y 1944.
En dicha exposición se destaca especialmente el trabajo realizado por los embajadores Bernardo Rolland de Miota, en Francia; Sebastián Romero Radigales, en Grecia; Julio Palencia, en Bulgaria; José Rojas, en Rumanía; Ángel Sanz Briz, en Hungría; y José Ruiz Santaella, en Alemania.
En Hungría, Grecia, Bulgaria, Rumanía o Francia salvaron de las cámaras de gas a esas 60.000 personas a través de nacionalizaciones y cartas de protección redactadas en la mayoría de los casos en favor de judíos sefardíes, la comunidad de origen ibérico extendida por toda Europa desde su expulsión en 1492. Entre todos estos diplomáticos destaca Ángel Sanz Briz, encargado de negocios en la embajada española en Budapest entre 1942 y 1944 que consiguió salvar la vida de más de 5.000 judíos. La comunidad sefardí no ha olvidado jamás la labor humanitaria de este sensible, valiente y hábil diplomático, cuyos restos descansan en un privilegiado espacio de la gran sinagoga de la capital húngara. Expidió pasaportes, inventó raíces y familias españolas y llegó a alquilar una decena de viviendas en Budapest que 'agregó' a la legación diplomática española. Los convertía así en 'edificios extraterritoriales' y, de paso, en refugios donde los judíos acosados por las SS encontraban techo y alimento además de un salvoconducto. «Salvó a millares, a menudo con riesgo de su propia vida. Salía por las noches a las casas de donde le llamaban para socorrer a los amenazados por las redadas», recordaba Adela Quijano, viuda de Sanz Briz, en el homenaje tributado en 2001 a este Oskar Schindler español. «Se arriesgó muchísimo en una época en la que 600.000 judíos fueron deportados del país».
La heroica labor de Sanz Briz, sería continuada en Budapest por Giorgio (Jorge) Perlasca. Italiano y ex combatiente franquista en España, se hizo pasar por diplomático, españolizó hasta su nombre y protegió a los judíos hasta la liberación de Hungría en 1945. Fue también designado 'Justo entre las Naciones'. En Francia fue Eduardo Propper de Callejón, primer secretario de la legación española en París entre 1939 y 1941, quien concedió 'visados especiales de tránsito' a cientos de judíos de muy diversos orígenes. También el cónsul general Bernardo Rolland de De Miota organizó, contra el criterio de Serrano Suñer, la repatriación de casi un centenar de judíos, evitó la confiscación de bienes e intercedió por una veintena de españoles conducidos al campo de tránsito de Drancy.
En la ciudad griega de Salónica se concentraba una de las mayores colonias de sefardíes de Europa. Sebastián Romero Radigales, cónsul general en Atenas entre 1943 y 1944, logró, en contra de sus superiores, sacar de la ciudad a centenar y medio de judíos. Al final serían trasladados a Begen-Belsen, pero Romero impidió la confiscación de sus bienes y logró desviar a algunos a España. Hasta 48.000 sefardíes no tuvieron esta suerte y fueron deportados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. En Bulgaria fue Julio Palencia y Tubau, ministro de la legación española en Sofía entre 1940 y 1943, quien protegió la vida y los bienes de centenar y medio de sefardíes. Denunció además la connivencia de las autoridades búlgaras con las ocupantes alemanas que permitieron la deportación de 50.000 judíos. La diplomacia alemana en Bulgaria declaró a Julio Palencia «amigo de los judíos» y «fanático anti-alemán». Declarado persona 'no grata' en Bulgaria, se le ordena regresar a Madrid donde será amonestado por su celo.
También en Rumania el embajador José Rojas Moreno, destinado en Bucarest entre 1941 y 1943, logró la revocación de la expulsión de un grupo de sefardíes. No pudo traer a España a los sefardíes ante la negativa de sus superiores en Madrid. Incluso en el Berlín nazi José Ruiz Santaella, agregado de la embajada española, lograría junto a su esposa Carmen Schrader en 1944 salvar a tres mujeres judías empleándolas como sirvientas.
El secretario general de Casa Sefarad, Angel Vázquez, ha asegurado en declaraciones a EFE que todos ellos "actuaron de forma valiente y decidida y aprovecharon las relaciones de amistad hispano-alemana para ampliar sus márgenes de actuación, hacer valer la protección consular española y ayudar a los judíos perseguidos".
Vázquez ha precisado que los judíos perseguidos por los nazis "pedían auxilio en las embajadas, y los embajadores no sabían a ciencia cierta cómo actuar, por lo que mayoritariamente ejercieron su labor al dictado de su conciencia, conscientes de que el régimen de Franco apoyaba tácitamente la política de exclusión de Hitler".

9 comentarios:

esteban lob dijo...

Llego a tu blog, Ana, desde el de Gavina.

Todo lo que se diga sobre el holocausto será poco. Por tanto te agradezco tu pasión por el tema, al que me ligan mis antepasados muertos en esa situación de indefensión total.

Otros pudimos salvar con vida, como mis padres y yo-entonces de 3 años de edad- partiendo hacia Chile, el mismo día en que estalló la Segunda Guerra Mundial.

Un abrazo.

Ana dijo...

Bienvenido Esteban.
Siento que entre las víctimas del Holocausto se hallen familiares tuyos.¿Me podrías decir de dónde tuvisteis que emigrar?
Como tú bien dices lo que se hable del Holocausto siempre será poco. Aunque hay muchísimo material que se puede consultar, también hay muchos documentos que aún permanecen ocultos; por ejemplo, los "médicos".
Espero verte a menudo por mi blog y recibe un cordial abrazo.

Diana Puig dijo...

Hola Ana, tal como dice Esteban es importante que se hable sobre el holocausto, que se muestre de que forma se consiguió la liberación de muchos, llegas a comprender cuantas personas arriesgaron su vida por otras, también nuestra especie tiene cosas buenas. Son buenas este tipo de exposiciones, nos ponen de frente una realidad, porque de alguna forma las personas que no lo hemos vivido y que además solo tenemos información por libros, reportajes, películas adaptadas...nos sentimos espectadores y te cuesta aceptar que eso fuera posible, que eso ocurriera de verdad, por lo tanto todo recuerdos expuesto nos hace más conscientes de todo, nos pone los pies en el suelo.
Sobre tu pregunta en mi blog en "apoyo al grito", te contesto. Un abrazo Ana, didi.

esteban lob dijo...

Respondo tu pregunta. Mis padres vivían en Mutterstadt, en el sur de Alemania. Yo había nacido en la ciudad de Neu-Ulm tres años antes.
A mi padre lo llevaron el campo de concentración de Dachau y, salvo trabajos forzados a los cuales fue condenado por el "delito" de ser judío, salvó con vida porque era en una etapa previa al exterminio sin escapatoria. Demostrando que tenía visa para Chile, pudimos salir con 10 marcos y en calidad de apátridas. El resto de nuestros haberes fue confiscado por los nazis. En Chile, gracias al apoyo económico de un familiar residente en Lisboa, mi padre pudo empezar nuestra nueva vida.
Yo soy chileno como mi señora y mis hijos. Por cierto también son chilenos mis nietos. Pero llegamos a Chile, luego de intentar salir adonde se pudiera, resultando primero Chile que EEUU ( allá fue a dar el resto de los sobrevivientes de mi familia, los que pudieron salir a tiempo),o bien Bolivia, Argentina, Canadá, etc. De modo que soy chileno como pude haber sido boliviano, canadiense, estadounidense o argentino. Por tanto los chauvinismos me resbalan, como comprenderás.

Un abrazo.

isol dijo...

Que bueno que así como hay una triste historia para contar del holocausto ,tambien existen historias como estas de seres HUMANOS que demostraron piedad y caridad hacia la humanidad de otros,cuantas historias de supervivencia ,resistencia y valentía,que orgullo decir que así como hubo seres dignos de desprecio tambien hubo quienes merecen el reconocimiento y admiración de todos,Ana gracias por ampliar mi mundo cada día.Un beso

isol dijo...

Hola Ana como estás amiga mía vengo a visitarte un ratito,te dejo mi saludo y me voy a leer esos post que no leí,un beso.

Ana dijo...

Hola a todos!

Siento no contestar uno por uno, pero lo haré más adelante.
La cuestión es que estoy preparando una conferencia que como ya anuncié tengo que dar el jueves, 17. Además de asistir a otras. Así que estos días estoy descuidando un poco el blog, pero prometo ponerme a partir de este fin de semana.
Un fuerte abrazo para todos y un besote cariñoso para Isol. Gracias por vuestra comprensión.

Mariaisabel dijo...

Ana, al abrir mi blog me he encontrado con la agradable sorpresa de que por primera vez has entrado en él.
Leeré con calma todo lo que tu escribes, me interesa muchísimo, ya que siempre tuve un gran interés en todo lo referente al holocausto.
Veo que tu primera entrada es de mi amigo Esteban Lob, gran periodista y victima de la injusticia de esa terrible guerra. Me alegra mucho que haya entrado a través de mi blog, es estupendo.
Un abrazo, con mucho cariño

Ana dijo...

Hola a todos y a todas de nuevo!
Primero de todo quisiera dar la bienvenida a Maria Isabel. La verdad es que admiro la tarea que estás desempeñando con los más necesitados. O mejor dichos, ¿no seremos nosotros los que más necesitamos de ellos?

Gracias Esteban por ponerme un poco en situación de tu caso. Creo que es importante que la gente sepa y conozca las historias reales. Que cuando reflexionamos sobre el Holocausto no estamos reflexionando sobre algo teórico, sino sobre un acontecimiento que contiene nombres, apellidos y experiencias vitales.

Como bien dicen mis amigas Diana e Isol, lo bueno y lo malo de la historia del Holocausto debe emerger y así todos podamos ver la luces y las sombras de la Humanidad.

Un abrazo muy cariñoso.