jueves, 28 de agosto de 2008

“Rotspanier 3.872”, el único superviviente andaluz de Mauthasen desde 2003

El montalbeño Alfonso Cañete, prisionero de Mauthausen que respondía en el campo al calificativo de “rojo español 3.872” (en alemán, “Rotspanier 3.872”), vio como a sus 88 años el 23 de agosto fue homenajeado por sus paisanos: un monolito grabado con su nombre mostrará en el parque de las Terremonteras el siguiente mensaje: que "el repudio al horror nos dé la facultad de ser siempre libres".
Cañete, el único superviviente andaluz de los presos republicanos desde 2003, nos trae a la memoria que sólo sobrevivieron 2.200 españoles de los 9.000 que entraron en el campo austríaco de la muerte. Sus vidas fueron un auténtico infierno desde el primer día: "Fuimos torturados, obligados a trabajos forzados en la cantera del campo. Gaseaban a los que ya no eran útiles para el trabajo, muchos morían en la célebre escalera de los 186 peldaños. Otros, ya desesperados, se colgaban de las alambradas electrificadas o saltaban al vacío y morían despeñados”. Alfonso prosigue: “La situación era tal, que nuestra propia mente se habituó a ver cadáveres a nuestro alrededor. Teníamos un trato propio de los animales y no había quejas ni explicaciones que valieran”.
Si Mauthausen es uno de los símbolos de “muerte absoluta” que recuerdan al mundo entero el intento por hacer desaparecer al ser humano de la faz de la tierra, Alfonso Cañete es, sin embargo, un ser humano que representa “vivamente” el fracaso de ese intento.