lunes, 22 de septiembre de 2008

“Podía ver mi cara reflejada en sus relucientes botas”

La joven judía Selena se escondió bajo la cama cuando un oficial nazi entró a su casa en un ghetto en Polonia y evitó que la encontraran y se la llevaran, pero nunca ha podido olvidar ese momento de angustia. Su historia, contada por ella misma, forma parte de un nuevo archivo de videos inaugurado en el Monumento al Hocausto en Berlín, que se centra en la memoria de las víctimas del horror nazi.
“Podía ver mi cara reflejada en sus relucientes botas”, cuenta Selena en la entrevista. “Tenía miedo de que él pudiera escuchar los latidos de mi corazón”, recuerda décadas después. Finalmente, el oficial no descubrió a la niña judía escondida en el ghetto de Bialystok, pero los disparos ante la casa y el llanto de cientos de huérfanos han perseguido a la mujer durante toda su vida.Unas 80 entrevistas que cuentan historias como la de Selena pueden verse estos días narradas por sus protagonistas en la nueva exhibición “Viviendo con la Memoria”, que se presenta en Berlín. Proceden de un total de 850 recopiladas en el archivo de video Fortunoff de la universidad estadunidense de Yale.La nueva exposición con relatos de testigos enriquece la amplia documentación que ya ofrece el centro de información del abstracto monumento en Berlín, cercano a la Puerta de Brandenburgo, que con rectángulos de concreto gris de diversas alturas, recuerda a las víctimas del Holocausto.“Sesenta y tres años tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, cada vez hay menos gente para contar sus historias y esto es lo que la exposición echaba de menos”, explicó Daniel Baranovski, curador del proyecto, a medios alemanes.Aún hay supervivientes que no hablaron sobre el terror de la era nazi durante décadas. Uno de ellos es Tomasz M. “Ni siquiera mi propia mujer y mis hijos conocen los detalles”, asegura en una de las entrevistas.La exposición se dirige principalmente a los niños y adolescentes en edad escolar.“No hay que dar por supuesto que los escolares son conscientes del Holocausto”, explica Baranovski. “Al principio teníamos dudas, pero el interés de los estudiantes durante una presentación de prueba fue considerable; ellos escuchan”, contó el curador.La historia de Alegre T. destaca crueles detalles de la reclusión en los campos de concentración. Recluida con sus amigas en el campo de Birkenau, preguntó dónde se encontraban sus madres y la respuesta que recibió fue: “¿Habéis visto la chimenea que está allí?” Chanan L. presenció cómo los alemanes mataron a tiros a sus amigos ante una fosa común. “¿Había un Dios en ese momento?”, se pregunta a sí mismo. “El mundo no debe olvidarlo”, pide David D. quien sobrevivió a la reclusión en el campo de concentración nazi por excelencia, Auschwitz.Fortunoff, del archivo estadunidense del que proceden las grabaciones, empezó a entrevistar a supervivientes en 1979, a los que se invitó a hablar sobre su experiencia en la forma en que prefirieran.El resultado, son historias muy distintas que cuentan recuerdos de tradiciones judías, búsqueda de una nueva vida y vuelta a casa antes y después de la persecución nazi.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Stanislawa Slawinska, polaca católica y "Justo entre las Naciones"

La Fundación Internacional Raoul Wallenberg propuso a Yad Vashem, el 29 junio de este año, nominar a Stanislawa Slawinska para recibir el reconocimiento como Justo entre las Naciones. Yad Vashem, nombre hebreo, significa "un memorial y un nombre", es la Autoridad sobre la Memoria de los Martires y Héroes del Holocausto, fundada en 1953 en Israel.

Esta sencilla, pero heróica ama de casa polaca católica acogió y salvó a diez judíos que habían participado en el levantamiento del gueto de Varsovia contra los nazis.
Hace unos meses, Esfira Rapapport de Meiman, de 94 años, una de las supervivientes del gueto informó a la oficina de la Fundación Wallenberg en Jerusalén de la arriesgada acción que llevó a cabo 29 June 2008, pidiendo para esta última reconocimiento.
Esfira nació en Lodz y pudo huir del gueto antes de su destrucción. Stanislawa la refugió en su casa poniendo en riesgo no únicamente su vida, sino también la de toda su familia, puesto que todo aquel que acogiese o ayudase a un judío era tildado de criminal a ojos de los nazis y, por supuesto, reo de muerte.
Después de la guerra las dos mujeres mantuvieron el contacto durante muchos años. Más tarde cuando Esfira emigró a Israel en 1972, no tuvo más noticias de su amiga; Stanislawa había muerto el 9 de junio de 1971. Sin embargo, esta ama de casa polaca tenía un sobrino, Roman Slawinski, quien siendo un niño en aquellos tiempos colaboraba con su tía, tanto salvando vidas de judíos como en otras actividades de la resistencia polaca.
Después de una búsqueda internacional lanzada por la Fundación Wallenberg se encontró a Roman quien pudo dar testimonio de las actividades de su tía.
Yad Vashem otorgó en los primeros días de septiembre a Stanislawa el reconocimiento, constando ya como Justo entre las Naciones.
A 22.000 personas de todo el mundo les ha sido otorgado este reconocimiento, más de 6.000 de ellas son polacas. Stanislawa Slawinska es la más reciente, pero no la última.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Heinrich Himmler, el blanco de un espía danés.

Heinrich Himmler quien debía visitar Copenhague en febrero del 1941, estuvo a punto de ser el blanco de Tommy Sneum, un espía danés al servicio de Gran Bretaña quien murió el año pasado a los 89 años.
Sneum ideó acabar con la vida del jefe de las SS de una manera poco convencional para la época: con un arco y una flecha. El motivo de la elección de tal peculiar arma lo describió él mismo en una entrevista realizada a Mark Ryan, autor de su biografía ("The Hornt's Sting", -La picadura del avispón-): “no quería que el sonido de una bala permitiese a la policía seguir la trayectoria del proyectil hasta el piso de la actriz Oda Pasborg (piso desde el cual iba a cometer el atentado), de la que estaba verdaderamente enamorado”.
Sneum, descrito como una mezcla de Robin Hood y James Bond, finalmente no pudo llevar a cabo su cometido debido a que el “destino” se interpuso entre la flecha y el blanco: Tras aterrizar en Copenhague Himmler se sintió indispuesto y decidió regresar a Berlín.

martes, 2 de septiembre de 2008

La cámara de Hans Ertl, testigo de una época


En el humilde barrio de casas bajas de Cupini, al sur de La Paz (Bolivia), en una construcción de techo negro y estilo alemán se atesora un tesoro nazi. En una caja de zapatos. Un puñado de fotografías inéditas del rodaje de Olympia, obra maestra sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, e imágenes sepultadas por la memoria de la campaña de Rommel durante la Segunda Guerra Mundial se apilan junto a recuerdos de una asombrosa y novelesca vida. Pertenecen (los recuerdos y la vida) a Hans Ertl, fotógrafo de los nazis, camarógrafo y amante de la cineasta Leni Riefenstahl, fue retratista oficial de la campaña del norte de África de Rommel
La guardiana del tesoro es su hija Beatriz, de 63 años. Muestra con mimo a un apuesto y sonriente Ertl en la época de Olympia, la gran obra de Riefenstahl. Tras la cámara, sumergido en el agua, colocando un ingenio en un bote de remo, filmando a un nadador justo antes de lanzarse a la piscina...
Las imágenes ofrecen pistas únicas sobre la filmación de una de las películas de deporte más famosas de la historia, clave además en la estrategia nazi de mostrar al mundo el resurgimiento alemán. De un modo muy similar, no puede evitar pensar el que las contempla, al de los Juegos de Pekín 2008.
"Por supuesto que Leni fue el gran amor de su vida, mi padre lo contó hasta sus últimos días", explica Beatriz, fruto del matrimonio de Ertl con una secretaria a la que conoció precisamente en aquellos Juegos Olímpicos de 1936. Tuvieron cuatro hijas. "Mantuvimos contacto con ella hasta que falleció, en 2003".
Beatriz habla con orgullo de cómo su padre fue el primero en colocar cámaras en los esquís de los saltadores en los Juegos de Garmisch-Partenkirchen o de su papel como fotógrafo oficial del mariscal de campo Erwin Rommel, el Zorro del Desierto, en la campaña del norte de África. "Mi padre conocía bien a Hitler desde los Juegos, pero consideraba a Rommel su verdadero jefe, sentía verdadera adoración por él", señala Beatriz, quien sobrevive gracias a una pequeña pensión del Gobierno alemán. Rommel condecoró a Ertl con la Cruz de Hierro por su pericia al inventar cámaras sumergibles y capaces de tomar fotos desde el aire.
Pese a tan estrechas relaciones con los nazis, Ertl mantuvo hasta su muerte que su conexión con el partido era únicamente a través del trabajo. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, los aliados arrestaron brevemente a Ertl y a los pocos años decidió abandonar Alemania porque tenía problemas para conseguir trabajo. Emigró con su familia a Chile y en 1953 hizo la travesía de Brasil a Bolivia subido a un antiguo camión militar, y siguiendo los pasos de nazis famosos como Klaus Barbie, sanguinario miembro clave de la Gestapo en Francia y vinculado al narcotráfico y al golpismo en el exilio boliviano. Muchos recuerdan aún hoy cómo se sentaba plácidamente en las cafeterías de La Paz tomando café rodeado de guardaespaldas.
Un día, a Ertl le dejó tirado un camión en San Ignacio de Velasco, a unos 500 kilómetros al sureste de La Paz. En la localidad vecina de Concepción, mientras esperaba que fuese reparado, Ertl vio una estancia en mitad de la selva llamada La Dolorida, en plena Chiquitanía. Estaba en venta. La compró y construyó una casa donde vivió el resto de su vida.
"Cuando llegamos, el pasto tenía dos metros de alto. Había víboras y tarántulas en todos lados. Vivía con 15 perros y muchísimos gatos, engordaba el ganado con marihuana", explica Beatriz con una sonrisa. Ertl fotografió las misiones jesuitas de la zona y tomó las últimas imágenes conocidas de los indios sirionó, extinguidos.
En sus viajes iba acompañado siempre de su hija predilecta, Monika. "Con nosotras nunca fue realmente un padre, era muy injusto y nunca escuchaba, sólo la quería a ella. Mi abuela jamás le mostró cariño: mi padre fue el producto de una violación, nos enteramos de esto mucho más tarde y eso le marcó para siempre", continúa Beatriz. Irónicamente, Monika se unió a la guerrilla izquierdista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1969 tras fracasar en su matrimonio. Dos años después, haciéndose pasar por una joven australiana que quería conseguir un visado para un grupo de música folclórico, asesinó a quemarropa a Toto Quintanilla, cónsul boliviano en Hamburgo y uno de los responsables de torturar y cortar la mano del Che en Sierra Madre. En su huida, dejó atrás una peluca, su bolso, su pistola Colt Cobra 38 y un trozo de papel donde se leía "Victoria o muerte. ELN". Así se convirtió en la mujer más buscada de Latinoamérica.
"Mi padre la botó de la estancia porque quería convertirla en campo de entrenamiento para guerrilleros. Nunca más la vimos. Escribía una vez al año a toda la familia diciendo que no nos preocupásemos, que estaba bien", recuerda Beatriz. Cuatro años después la mataron los militares en un tiroteo en las calles de La Paz. "Más de 34 años después de su muerte todavía no nos han devuelto su cadáver".
Para entonces, Ertl hacía años que había dejado de filmar, desilusionado por una mala experiencia. Mientras transportaba en su tractor los rollos de su última película, el puente que cruzaba se derrumbó y perdió todo. Por si fuera poco, fue demandado por la productora alemana que le contrató. Regaló todas sus cámaras y se dedicó a mantener su ganado.
Hasta comienzos de los años noventa, cuando recibió durante una recepción con la reina Sofía una cámara. "Mi padre estaba muy contento con el regalo, pero se lo dio a mi hija Saskia". Ertl pasó los últimos años de su vida prácticamente solo, aislado del mundo. Falleció en 2000, a la edad de 92 años, en su granja de La Dolorida, convertida ahora en pequeño museo. Nunca quiso volver a Alemania pero pidió a su otra hija, Heidi, que le enviara una bolsa con tierra alemana para esparcirla sobre su tumba. Fue lo último que le rogó antes de que la relación entre ambos se rompiera, sólo 10 días antes de su muerte. Hoy yace enterrado en un pequeño montículo en una esquina de su antigua estancia. Vestido con el viejo uniforme militar alemán color verde oliva que llevó puesto hasta sus últimos días.

Artículo tomado de:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Fotografo/Hitler/amante/Leni/elpepicul/20080902elpepicul_1/Tes

lunes, 1 de septiembre de 2008

Eichmann por Mengele

El Mosad (servicio secreto israelí) anuló a último momento en 1960 una operación para capturar al médico nazi alemán Josef Mengele, el "Angel de la muerte", mientras se encontraba prófugo en Argentina, aseguró el lunes un ex responsable de esa central de inteligencia.
El Mosad encontró la pista de Mengele mientras vigilaba en Buenos Aires a Adolf Eichmann, uno de los conceptores de la "solución final de la cuestión judía¨, informó a la AFP el ministro israelí de Jubilados, Rafi Eitan.
Los agentes del Mosad, dirigidos por Rafi Eitan (hoy de 82 años), ratificaron la identidad de Mengele -que vivía bajo nombre falso-, lo fotografiaron y averiguaron su dirección.
Mengele había realizado experiencias médicas particularmente sádicas con judíos y gitanos del campo de exterminio de Auschwitz y participó en la selección de decenas de miles de presos enviados a las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial.
Al finalizar el conflicto, huyó a América Latina.
Algunos días antes de la captura de Eichmann en mayo de 1960 -juzgado y ejecutado en mayo de 1962 en Israel-, el entonces jefe del Mosad, Isar Harel, anuló el plan de captura del "Angel de la muerte" por temor de poner en peligro la operación contra Eichmann.
Isar Harel decidió detener a Mengele después de capturar a Eichmann, pero finalmente desistió del plan.
"Volví a Argentina tras la captura de Eichmann, pero Mengele ya no seguía en Buenos Aires y le perdimos el rastro. Lo buscamos en Brasil y en Paraguay, donde incluso llegamos a localizarlo, pero nunca lo pudimos capturar", dijo Rafi Eitan.
Mengele murió en Brasil en 1979. Los tests de ADN realizados a sus hijos en 1992 confirmaron su identidad.
Artículo tomado de: