martes, 17 de junio de 2008

Anton Geiser, otro nazi que escapó de la justicia


A los 83 años de edad, Anton Geiser, ve como un tribunal del los Estados Unidos le revoca la nacionalidad, ya que según la Corte Federal la obtuvo ilegalmente y, ordena su repatriación.
Geiser admitió, bajo juramento, haber servido en las SS en los campos de concentración de Sachsenhause cerca de Berlín y en Buchenwald. Su labor consitía en escoltar prisioneros a otros campos y hacer guardías desde la torre del campo, teniendo órdenes de disparar a aquéllos que intentaran huir. Durante el período que Geiser sirvió en Sachsenhausen 3000 prisioneros fueron asesinados o murieron a causa de tratos brutales.

Los Reyes entregarán mañana a Simone Veil el Premio Carlos V en Yuste


Simone Veil, ex-ministra de Asuntos Sociales y Sanidad en la época de Valéry Giscard d'Estaing y ex-presidenta del Parlamento europeo, fue la única superviviente de su familia en el Holocausto.


Henry Mandelbaum, superviviente del Sonderkommando de Auschwitz-Birkenau falleció hoy martes a los 85 años


Henry Mandelbaum perteneció a unos de los colectivos que trabajaban como esclavos en "régimen especial" para los nazis, los Sonderkommandos o Comandos especiales.
Los Sonderkommandos estaban constituidos por un grupo de prisioneros, la mayoría judíos, que se encargaban de los hornos crematorios en los campos de exterminio. Ponían orden en los recién llegados que iban directamente a las cámaras de gas. Después debían sacar los cadáveres de ellas, arrancarles los dientes de oro, cortar el pelo a las mujeres, sacar y clasificar las ropas, los zapatos, el contenido de las maletas, introducir los cuerpos en los crematorios, vigilar su funcionamiento y deshacerse de las cenizas.

Sin embargo, los Sonderkommandos no escapaban a su destino. Mientras ejercían el cargo se les proporcionaba comida suficiente, se les trataba de diferente manera que a los demás prisioneros. Permanecían separados de los reclusos. No obstante, después de unos meses, visitaban, como víctimas, las mismas instalaciones en las que habían trabajado. Cada cierto tiempo, los comandos eran eliminados y sustituidos por otros, para que no hubiera testigos, aunque algunos lograron escapar como Mandelbaum.