viernes, 4 de julio de 2008

Wladyslaw Bartoszewski, un luchador incombustible

“En todos los sitios en donde llego a hablar con otros, me esfuerzo por acercar a los seres humanos y lucho contra estereotipos. Pienso que esto es mi deber.“ Wladyslaw Bartoszewski siempre ha intervenido en favor de los seres humanos.
Nació en Varsovia en 1922, y sólo tenía 17 años cuando participó en la fallida defensa de su ciudad natal cuando el ejército nazi conquistó Polonia en 1939. Un año después, Bartoszewski se encontraba entre los muchos jóvenes polacos católicos a los que atraparon y enviaron a Auschwitz, y entre los muy pocos que tuvieron la suerte de sobrevivir.
Fue liberado en 1941, y fue a trabajar con la resistencia. Ayudó a fundar el clandestino Zegota o Consejo para la Ayuda a los Judíos, que proporcionaba dinero, lugares para esconderse y documentos de identidad falsos a judíos polacos que trataban de huir del holocausto. Esta asistencia era punible con la muerte durante la ocupación nazi. En 1965, el Yad Vashem, el monumento y el museo del holocausto oficiales de Israel, nombró a Bartoszewski uno de “Los Justos entre las Naciones”.
Después de la guerra, Polonia cayó dentro de la esfera soviética. A Bartoszewski lo recompensaron por su trabajo para liberar a su país y salvar a sus compatriotas judíos volviéndolo a poner tras las rejas.“Para cuando tenía 32 años, había estado ocho años en prisiones y campos”, dijo Bartoszewski.
Tras su liberación en 1954 -y en el año siguiente, rehabilitado por el régimen -, se hizo periodista de un periódico católico en Cracovia, y, posteriormente, catedrático de la Universidad Católica de Lublin. De nuevo, formó parte de un movimiento clandestino, en esta ocasión, una red de enseñanza llamada la Universidad en Vuelo, que operaba al margen del sistema educativo oficialmente aprobado.
Cuando el último líder comunista de Polonia, el general Wojciech Jaruzelski, declaró la Ley Marcial en diciembre de 1981 como parte de un esfuerzo por suprimir al movimiento Solidaridad, Bartoszewski fue encarcelado una vez más, hasta su liberación el siguiente abril.
Para las elecciones de 1989, sólo libres en parte, pero no obstante vistas como una victoria de Solidaridad, Bartoszewski tenía 67 años, bastante pasada la edad para retirarse. Sin embargo, apenas estaba empezando, y se embarcó en su carrera diplomática, primero como embajador en Austria y, después, como ministro de relaciones exteriores en dos gobiernos diferentes, en 1995 y de nuevo de 2000 a 2001.
Se mantuvo muy ocupado en su retiro escribiendo libros y participando en consejos, como el Consejo Internacional Auschwitz, del que es presidente. Sin embargo, el gobierno nacionalista, con frecuencia divisorio, del primer ministro Jaroslaw Kaczynski, y su hermano gemelo, el actual presidente Lech Kaczynski, hizo que regresara a la pelea.
Se convirtió en un crítico feroz y habló francamente en contra de ellos antes de las elecciones de octubre pasado. Después, el Primer Ministro nuevo ofreció hacerlo otra vez ministro de relaciones exteriores. Rechazó la propuesta en favor de su ex subalterno, Radek Sikorski, pero estuvo de acuerdo en asumir una función de asesoría especial.