jueves, 24 de julio de 2008

Maximiliam Kolbe: «Soy un sacerdote católico de Polonia, me ofrezco en su lugar porque él tiene esposa e hijos»

Maximiliam Kolbe, el prisionero 16670 y fraile franciscano polaco fue asesinado por los nazis en el campo de concentración de Auschwitz. ¿El motivo de su muerte? Salvar una vida. El Talmud, uno de los libros sagrados judíos, dice: “Quien salva una vida, salva al mundo entero”.
He aquí la historia: en julio de 1941 un preso de Auschwitz pudo fugarse del campo de concentración. Para frenar tales rebeliones los nazis crearon una ley por la que se sentenciaba a muerte diez prisioneros por cada hombre fugado. En el momento que los nazis descubrieron la huída del anterior prisionero, se dispusieron rápidamente a ejecutar dicha norma. El primero en ser elegido fue el sargento polaco Francizek Gajowniczek de 41 años, casado y con hijos. Éste en medio del silencio y con lágrimas en sus ojos profirió un lamento: «¡Mi pobre esposa! ¡Mis pobres hijos! ¿Qué va a ser de ellos?». Entonces Maximiliam Kolbe ofreció su vida a cambio de la de ese hombre y atreviéndose a dirigirse al oficial, dijo: «Soy un sacerdote católico de Polonia, me ofrezco en su lugar porque él tiene esposa e hijos».
El oficial que debía llevar a cabo la sentencia aceptó el sacrificio de Kolbe y éste fue condenado a sufrir hambruna hasta que se produjera la muerte por causas “naturales”. Sin embargo y, después de tres semanas de no haber tomado alimento alguno, Kolbe seguía vivo. El 14 de agosto de 1941, a los 47 años, fue asesinado con una inyección de fenol.
Este padre franciscano fue declarado beato en 1971 por Pablo VI a cuya celebración asistió Franciszek Gajowniczek. Y en 1982, Juan Pablo II lo canonizó y lo proclamó santo.
El gesto de este hombre ha hecho que muchos se lanzasen a vivir lo que han llamado «la locura del amor» y han creado la Operación Kolbe. La Operación Kolbe es una iniciativa ecuménica desde la cual aquellos que la integran están dispuestos a intercambiar su persona por los secuestrados en Colombia. Su lema lo encuentran en la misma fuente de donde bebió Kolbe, esto es, el Nuevo Testamento, y dice así: «Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15,13).