jueves, 14 de julio de 2011

Jan Karski

Jan Karski (24 de junio 1914 – 13 julio 2000) fue un miembro de la Resistencia polaca en la Segunda Guerra Mundial y posteriormente académico en la Universidad de Georgetown.

Hombre de una profunda fe católica, Karski se hizo mundialmente conocido cuando reveló a los gobiernos aliados la existencia del Holocausto, tras haberlo comprobado con sus propios ojos infiltrándose disfrazado en el Guetto de Varsovia y en un campo de exterminio que él tomó equivocadamente por el campo de Belzek. El resto de la guerra, Jan Karski mantuvo una incesante actividad en Londres y Washington intentando obtener de los aliados alguna acción para detener el exterminio, acción que nunca llegó.

Kaya Mirecka Ploss, la viuda polaca de Jan Karski recuerda a su marido para EL MUNDO.es: "Era un hombre que nunca rió en alto. Un personaje muy trágico. Llevaba un enorme sentimiento de culpa. Jan prometió personalmente a un judío polaco que iba a pedir ayuda en los países aliados. Pero hablando con los ministros ingleses y americanos supo que no iba a recibir esa ayuda. Su misión, en parte, fue en vano". La culpabilidad. 'Historia de un Estado clandestino' cuenta que cuando, por ejemplo, en diciembre del 39, dos alemanes con información valiosa fueron asesinados por la Ruch Oporu en el hall de un café-club de Varsovia, las fuerzas germanas respondieron fusilando a 200 personas. Muertos que "no tenían conexión alguna con el hecho, sino que, simplemente, vivían en las proximidades del café". Cuando los compinches rescataron a Karski de la Gestapo, ésta respondió matando a 20 prisioneros. Estas cosas fomentan la culpabilidad.

"Lo importante, por encima de lo literario, es el testimonio y la verdad de la que habla", explica Kaya Mirecka. Armas ocultas, conciliábulos, viajes a Londres y a EEUU, fronteras vigiladas, saltos de trenes en marcha, despedidas para siempre y emboscadas. Cuartos e intriga en el blanco y negro de la Polonia ocupada de Ser o no ser. La tortura (Karski conservó las marcas). Los agentes de la resistencia polaca llevaban un anillo con un pequeño resorte con veneno para suicidarse, en caso de ser apresados. El embajador polaco en Londres le animó al agente Jan Karski a escribir este libro en 1944, cuando la herida aún picaba mucho. Sus manejos de diplomático y hombre de acción bajo la autoridad del gobierno polaco en Inglaterra.

"Fue su fe en Dios y en el catolicismo lo que le movía", según Mirecka. "Pero la gente leyó ese libro y luego se olvidaron de la historia. Y él se olvidó de ello también. Nadie sabía nada de su pasado durante los 40 años en que ejerció de profesor en la Universidad de Georgetown, EE.UU. Hasta el año 85, cuando salió hablando en el célebre documental 'Shoah', de Claude Lanzmann. El día siguiente todos sus alumnos se levantaron de la mesa y aplaudieron". Pero nunca quedó muy contento Karski, el héroe culpable (desde 1954, ciudadano americano), con el trabajo de Lanzmann. "Presentó a los polacos como unos antisemitas incultos", considera su viuda.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/14/cultura/1310627820.html

http://www.caminocatolico.org/home/index.php?option=com_content&view=article&id=2193&catid=24&Itemid=43

jueves, 7 de julio de 2011

Karl Höcker en el Juicio de Frankfurt


En 1963, Karl Höcker finalmente enfrentó cargos penales en el Juicio de Auschwitz en Frankfurt. La inmensa mayoría de su testimonio se centró sobre si había o no servido en “la rampa”; es decir si participó en el proceso de selección que determinaba cuales de los nuevos prisioneros iban a vivir y cuales iban a morir. Höcker testificó que no había elegido el personal de la rampa; nunca había trabajado en la rampa ni había asistido a una selección; nunca había visto la ejecución de un prisionero, y solamente se dio cuenta de la existencia de las cámaras de gas después de su llegada a Auschwitz.

Aunque algunos de los testigos declararon que Höcker debió haber trabajado en la rampa, nadie pudo decir con seguridad que había estado ahí. No aparece en la rampa en ninguno de los álbumes fotográficos. Sin embargo, el álbum personal de Höcker lo muestra en contacto directo con los principales perpetradores en Birkenau -- Höss, Kramer, Méngüele y aun el jefe de los crematorios, Moll. Höcker aparece con ellos no solamente en una ocasión, pero casi en cada página. Puesto que muchos de sus colegas de las SS participaron en el proceso de selección, sus declaraciones que no sabía de las selecciones no son creíbles.

Aunque el tribunal en Frankfurt decidió que Höcker, como ayudante de Baer, era generalmente co-responsable del transporte de judíos a Auschwitz-Birkenau en el momento cuando las cámaras de gas estaban operando a más de su máxima capacidad, y que tenía conocimiento especifico de la llegada de transportes a través de telegramas que los anunciaban, los fiscales no pudieron probar que él personalmente participó de los asesinatos. Aunque no pudo ubicar a Höcker sobre la rampa, el tribunal lo declaró culpable de ayudar y instigar en el asesinato de 1.000 personas en cuatro ocasiones distintas. Fue condenado a solamente siete años de prisión. Con la deducción del tiempo en prisión ya cumplido, Höcker fue liberado en 1970. Recuperó su trabajo como jefe cajero del banco regional en Lubbecke. Karl Höcker murió en 2000 a los 88 años.

Miles de testimonios de sobrevivientes describen las experiencias traumáticas de los prisioneros, pero poco documenta el mundo completamente diferente en que vivían las SS solamente a unos pocos kilómetros. Sin embargo es importante examinar Auschwitz en su totalidad. La gente fotografiada en el álbum de Höcker es la misma que facilitó la llegada del transporte de Lili Jacob. Las fotos en el álbum de Höcker fueron tomadas solamente semanas después de las del álbum de Jacob. Auschwitz no era un campo radicalmente distinto en esas semanas – el personal era igual, el terreno igual, los crímenes iguales. Ya que la única otra colección importante de fotografías del campo fue tomada en 1942, cuando Himmler hizo su visita de inspección, la adición de las fotografías de Höcker al discurso histórico es particularmente valioso. Como se puede entender como ocurrió el Holocausto sin mirar a los perpetradores de los crímenes? La vida del personal de Auschwitz, tal como la pinta el álbum de Höcker parece generalmente feliz y benigna.

Las fotografías tomadas durante la Navidad de 1944 muestran que incluso hasta justo el fin, las SS tuvieron el tiempo y la inclinación para divertirse. Los hombres en las fotografías de Höcker no parecen ser sadistas, sino buenos soldados descansando de su duro trabajo. Quizás esto no es sorprendente. En el juicio de Auschwitz, Höcker negó consistentemente haber cometido ninguna maldad.

Similarmente, Rudolf Höss mantuvo en su autobiografía que a pesar de su papel central en la Solución Final, era todavía una persona moral y decente. Escribió, “El publico general simplemente continúa viéndome como una bestia sanguinaria, el sadista cruel, el asesino de millones, porque las masas no pueden concebir al comandante de Auschwitz de ninguna otra manera. Nunca podrían entender que también tenía un corazón y que no era malo.” Como hombres como Karl Höcker reconciliaban estos dos lados de sus vidas y sus personalidades continua siendo una de las preguntas más inquietantes y sin contestar, y quizás incontestable, del Holocausto. Por esta razón, su álbum es un documento tan impactante y fascinante.

Fuente: http://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007449

Nazis en la República Federal Alemana

Uno de los temas más delicados de la Alemania de hoy es el regreso a la historia de los primeros años de la RFA de posguerra. Creíamos saberlo todo en materia de nazis cazados en la posguerra, pero eh aquí que no cesan de aparecer nuevos datos que sugieren que la historia está aun por escribir.

Desde por lo menos 1961, 22 años antes de su detención en enero de 1983 gracias a los tenaces esfuerzos del matrimonio cazanazis, Serge y Beate Klarsfeld, los alemanes sabían que Klaus Barbie el “carnicero de Lyon”, estaba en Bolivia, donde animaba grupos nazis y colaboraba estrechamente con sus gobiernos militares en golpes de estado interrogatorios con torturas y todo tipo de fechorías. Durante la guerra Barbie había sido el jefe de la Gestapo de Lyon, responsable de más de 4000 asesinatos y del envío a campos de concentración de 7500 personas. Entre sus hazañas la detención y deportación de 44 niños judíos, exterminados en Auschwitz, y la muerte en un interrogatorio a sus propias manos de Jean Moulin, el principal jefe de la resistencia francesa apresado por los alemanes, lo que llevó a Barbie a una prisión francesa en 1983 en la que murió en 1991. En la Alemania de posguerra Barbie trabajó para la antecesora de la CIA, que conocía perfectamente su pasado, y más tarde huyó a Bolivia con su familia con considerable impunidad.

A sueldo del BND
A partir de 1966 Barbie, afincado en Bolivia con su apellido de camuflaje “Altmann”, que había tomado del rabino de su pueblo, estuvo en nomina del BND, el servicio secreto alemán, que valoró sus “influyentes relaciones personales y de negocios” con medios gubernamentales y de los servicios secretos bolivianos, lo que le validaba como una valiosa “fuente política”, explica el historiador Peter Hammerschmidt, que ha podido consultar algunas fichas de Barbie. Una de ellas, de 1966 menciona que “Klaus Altmann”, citado con el nombre clave de “Adler”, había sido “capitán de las SS” y que había servido en una unidad acorazada en Normandía. Sobre su pasado político sólo dice que “ingresó en las juventudes hitlerianas en 1930” y que es “derechista y anticomunista”. En otra ficha, de 1967, se baraja la posibilidad de fichar también al hijo de Barbie, Klaus-Jörg, que vivía en Barcelona.

Barbie envió 35 informes a sus mentores alemanes, a través del Coronel retirado del ejército alemán, Walter Drück que representaba en Bolivia a la empresa armamentística Merex, una tapadera del BND que suministraba armas a las dictaduras sudamericanas. Los informes de Barbie fueron considerados material de calidad, y por ellos recibió siete mensualidades de 5300 marcos alemanes cada una. Dos años antes, la Fiscalía de Hamburgo había pedido al BND información sobre Barbie. Hammersmidt sugiere que el BND se desentendió del asunto y que podría haber reclutado al nazi a cambio de olvidar su pasado. Nada más natural teniendo en cuenta que la administración alemana de posguerra estaba repleta de ex nazis que se ayudaban entre si frenando e impidiendo cualquier investigación, como constató el tenaz fiscal Fritz Bauer.

Complicidad garantizada
El BND había sido creado bajo tutela americana por Hans Globke, el secretario y mano derecha de Adenauer. Globke era un jurista nazi autor de celebres justificaciones de la legislación racista nazi. El BND nació como una especie de servicio privado de Globke. A su frente estaba Reinhard Gehlen, otro nazi ex general de la Wehrmacht que ayudó a huir a algunos de los 50.000 nazis que se calcula huyeron después de la guerra a América Latina, lavando allá el dinero que los nazis lograron salvar, a través de empresas alemanas que iniciaban entonces una nueva estrategia económica exportadora. En ese ambiente, la protección de gente como Klaus Barbie o Adolf Eichmann aparece más como consecuencia lógica que rareza.

Como planificador del holocausto, Adolf Eichmann, nacido en 1906, ejecutado en Israel en 1962, era un pez mucho más importante que Barbie. Los documentos de los servicios secretos alemanes desclasificados, muestran que los alemanes conocían el paradero de Eichmann en Argentina desde 1952. Eichmann fue secuestrado en Buenos Aires el 12 de mayo de 1960 en circunstancias y por motivos aun no aclarados, pese a la versión oficial. Con el tiempo parece confirmarse la afirmación del cazador de nazis Simon Wiesenthal de que, “en aquella época los israelíes no estaban interesados en Eichmann”, mientras que los americanos, posibles autores del secuestro, estaban concentrados en la guerra fría. Según Gaby Weber, una periodista alemana, fueron motivos vinculados a la guerra fría, y no un espíritu justiciero, los que determinaron el secuestro de Eichmann.

Encubriendo hasta hoy
Hasta el día de hoy, el BND alemán se ha distinguido por su pésima calidad y periódicas chapuzas, sea escenificando contrabando de plutonio soviético en los noventa, sea atentando con bombas contra su propia sede de la Unión Europea en Kosovo, vigilando a periodistas o filtrando crónicamente informaciones precocinadas a publicaciones como el diario Bild o el semanario Der Spiegel. Los políticos alemanes, desde Ludwig Erhard, hasta Helmut Kohl, pasando por Willy Brandt y Helmut Schmidt, han tendido a eludir al BND, que según malas lenguas no perdió ni un solo agente en el Este durante la guerra fría, por la sencilla razón de que no los tenía. El jefe del espionaje de la Alemania del Este, Markus Wolf, que trufó con sus propios agentes al BND, calificó en una ocasión de “boy scouts” a los empleados del servicio adversario.

Otra característica del BND, común a tantos servicios secretos, es su falta de transparencia sobre los fondos que maneja, así como sobre sus documentos especialmente los de las primeras décadas de posguerra que ya deberían haberse desclasificado. El servicio secreto ha intentado impedir la salida a la luz de los documentos, alegando que su publicación podía ser perjudicial. La ley federal sobre archivos establece que pasados 30 años todos los documentos deben ser accesibles. En casos sensibles el secreto se puede ampliar a 60 años, si media una resolución independiente. Sólo en dos ocasiones se ha exigido judicialmente superar ese bloqueo, una en 1977 en la que el acceso fue denegado. El segundo fue el caso Eichmann. El año pasado, el BND se negó a abrir la información, se les llevó a juicio y se ganó en abril, pero el BND no entregó los 4500 documentos que afirmaba tener sobre el organizador del holocausto, sino sólo 3500. En ellos no había nada sobre la colaboración nuclear entre Argentina e Israel en la que Argentina ponía el uranio, un tema que los alemanes han barrido bajo la alfombra. El contenido de los documentos no tiene gran relevancia exceptuando una veintena de ellos, dice la periodista Gaby Weber, promotora y ganadora del juicio contra el BND. El historiador Hammerschmidt, que también ha tenido que emprender acciones judiciales para acceder a documentos, dice que la “transparencia proclamada por el Ministerio de exteriores y el BND, va muy por detrás de lo que se declara”.

“Cuanto más bloquee el gobierno la publicación de los documentos sobre las primeras décadas de la República federal, tanto mayor se hará la sospecha de que aun hay muchos cadáveres pardos en el armario del BND”, dice el diputado Jan Korte, especialista en la materia.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20110703/54179826025/nazis-que-resucitan.html

miércoles, 29 de junio de 2011

"La princesa del nazismo", Gudrun Burwitz, la hija de Himmler

Gudrun Burwitz, hija de Himmler, el jefe de las SS, hoy, una anciana de 81 años, sigue recaudando dinero para la causa.

El programa se llama “Ayuda Tranquila”. Bajo este inocente reclamo podría esconderse un gabinete de ayuda psicológica o una asociación al rescate de personas en apuros. En cierto modo es ambas cosas, pero para beneficiarse de él hace falta una condición imprescindible: ser nazi y parecerlo.

Detrás de “Ayuda tranquila” (Stille Hilfe) se encuentra Gudrun Burwitz, una anciana de apariencia apacible y pelo blanco que vive en Múnich y que ha consagrado su vida a salvaguardar la memoria de su padre, el jefe de las SS nazis Heinrich Himmler. Quizás por ello un historiador la bautizó como “la princesa del nazismo”.

66 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Burwitz no sólo no ha renegado del legado del ministro del Interior de Hitler y responsable de la Gestapo, sino que dirige una red para asistir en materia legal y financiera a ex integrantes del régimen nazi.

En su declaración de intenciones, el grupo, creado en 1951 por antiguos oficiales de las SS y abogados, se compromete a facilitar “ayuda discreta” a todos aquellos nazis que “han perdido su libertad” y “necesitan ayuda”, según explica el diario británico "The Daily Mail" .

Ahora está en manos de la hija de Himmler y, por lo que parece, el toque personal de esta anciana se nota. Los genes del arquitecto del Holocausto han radicalizado el grupo, que funciona también como una asociación en la sombra que “no sólo ayuda a antiguos miembros del Partido Nacionalsocialista, sino que recauda dinero para los movimientos neonazis”, explica Andrea Roepke, un experto en este tipo de actividades.

Nazis en Holanda y Dinamarca
La hija de Himmler trabaja ahora en impedir la extradición de Alemania del holandés Klaas Carel Faber, de 89 años de edad, un ex miembro de las SS en los Países Bajos, culpable por el asesinato a sangre fría de varios judíos indefensos.

Su segunda prioridad es un ex oficial de la SS en Dinamarca, Søren Kamm, que a los 90 años es buscado por las autoridades danesas por crímenes de guerra, que incluyen la ejecución de un director de periódico en Copenhague, Carl Henrik Clemmensen.

Gudrun Burwitz vive en un chalé en Furstenried, un barrio a las afueras de Múnich, con su marido Wolf-Dieter, pero no está dispuesta a dar cuentas a nadie. “Nunca hablo de trabajo. Simplemente hago lo que puedo cuando puedo”, respondió a los reporteros del Mail.

Fuente: http://www.larazon.es/noticia/8301-la-hija-de-himmler-tan-nazi-como-su-padre


jueves, 14 de abril de 2011

Criminales durante la II Guerra Mundia, Espías durante la Guerra Fría


A pesar de su historial nazi, Josep Karl Silberbauer, miembro de las SS, los escuadrones de la muerte de Hitler, pudo trabajar para los servicios secretos de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial. No fue el único. Según una investigación efectuada por la revista alemana Focus, otros 200 autores de crímenes contra la humanidad en el Holocausto fueron espías en Alemania occidental durante la guerra fría. El caso de Silberbauer es singular porque su hoja de servicios incluye un dato trágico. Él mismo se encargó de arrestar en Ámsterdam a la familia de Ana Frank, la niña judía autora del famoso diario que lleva su nombre. Fue en 1944, y los Frank, que se ocultaron (junto con otros cuatro amigos) de la persecución nazi durante dos años, perecieron en Auschwitz y Bergen-Belsen. De los campos de concentración solo regresó con vida Otto, el padre.

unque la identidad de Silberbauer era conocida, los detalles de su vida posterior a la II Guerra Mundial estaban por aclarar. Se supo que trabajó como policía en su Austria natal sin levantar sospechas. Luego su pista se perdió y parecía que llevó una vida anodina. Sin embargo, la publicación alemana, que ha consultado archivos en Estados Unidos, recuerda que ya fue localizado en 1963 por Simon Wiesenthal, el judío superviviente del exterminio de Hitler especializado en perseguir nazis.

El archivo del Centro Wiensenthal señala que Silberbauer fue detenido, suspendido de sus funciones e investigado en 1964. Poco después, sería liberado sin cargos porque "no sabía nada del Holocausto". La investigación de Focus añade, por el contrario, que una vez dentro de los servicios secretos de la entonces Alemania Occidental, "aprovechó sus buenos contactos con viejos camaradas de armas", asegura Peter-Ferdinand Koch, autor del escrito.

"Los antiguos nazis trabajaron donde quisieron después de la guerra. Llegaron a ministros, diplomáticos, a canciller incluso. Que los servicios secretos nacionales no mediten sobre su propio pasado es lamentable", ha dicho Thomas Heppener, director de la Casa de Ana Frank de Alemania.

En Holanda, el nombre de Silberbauer evoca a la vez el horror y la certeza de que elDiario de Ana Frank es verídico. No se ha podido saber quién delató a la familia Frank, escondida en una casa de los canales de Ámsterdam. Pero la entrada del policía nazi, con sus hombres, en pleno mes de agosto en el edificio, forma parte de la historia del país. Ellos simbolizan la brutal ocupación por parte de las tropas de Hitler. Y también la esperanza de un diario adolescente, rescatado del suelo por Miep Gies (la vecina que les ayudó), que describe con igual fuerza el dolor del cautiverio y la esperanza de la libertad.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/internacional/policia/nazi/arresto/Ana/Frank/Amsterdam/fue/despues/espia/Republica/Federal/Alemania/elpepuint/20110411elpepuint_7/Tes

sábado, 26 de febrero de 2011

HIMMLER, LA SONRISA CÍNICA DEL HORROR NAZI

Buenos Aires, 24 de febrero de 2011 (Télam, por Alberto Galeano).- Cuando fue detenido por las tropas británicas, el jerarca nazi Heinrich Himmler ya no tenía aquella media sonrisa sarcástica con la que se había convertido en uno de los principales responsables del Holocausto.
Dos días más tarde, el 23 de mayo de 1945, el jefe de la Gestapo (policía secreta) se puso en la boca una cápsula de cianuro antes de ser revisado por un doctor británico, quien notó un objeto extraño en sus molares pero no pudo evitar su muerte.
La fotografía posterior a su suicidio salió a la luz ahora en Londres y será subastada el próximo 29 de marzo en Bristol Inglaterra, por la casa Dreweatt.
Himmler se había afeitado el bigote, puesto un parche en uno de sus ojos y presentado documentos falsos que no le sirvieron de nada para ocultar su verdadera identidad y huir de las fuerzas aliadas que habían ocupado Berlín.
Pero, a pesar de sus artimañas, los británicos se dieron cuenta de que estaban en presencia del jefe de las poderosas SS, el cuerpo de elite que había jurado fidelidad a Adolfo Hitler, en momentos que se vivían los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.
La foto, tomada por el cabo Guy Adderley, muestra a un hombre calvo, con los anteojos colocados y las manos sobre el abdomen, luego de ser capturado cerca de Bremen.
El director para América latina del Centro Wiesenthal, Sergio Widder, dijo a Télam que Himmler como comandante de las SS estaba a cargo de la liquidación de los judíos, así como de controlar todos los campos de concentración del nazismo (Auschwitz, Mauthausen, Majdanek, Treblinka, entre otros)”.
“Era un nazi muy convencido. Se encargó de investigar el frustrado atentado a Hitler, perpetrado por el conde Claus von Stauffenberg. Su suicido tuvo que ver con la caída del Reich. Los jerarcas nazis sabían que el mundo les iba a reclamar por lo que habían hecho”, dijo Widder.
Nacido el 7 de octubre de 1900 en Múnich, Himmler fue una de las personas más comprometidas con la política genocida nazi, ya que desde el principio fue un hombre muy cercano a Hitler.
En 1929, fue nombrado Reichführer des Schutz-Staffel (SS), la elite de guardaespaldas de Hitler, con el fin de expandir la acción de esa organización que pasó de tener 300 miembros a unos 50.000 en sólo tres años.
En 1934, Himmler es designado jefe de la Gestapo, con la cual planea la “Noche de los cuchillos largos” en la que son asesinados los principales líderes de la SA (una organización auxiliar del Partido Nacionalsocialista), lo que da mayor poder a las SS que se hacen cargo de la seguridad, inteligencia y espionaje nazi.
“Era el jefe de las organizaciones más sanguinarias de las SS, un grupo integrado por gente de raza aria que tenía la obligación de prestar juramento de lealtad a Hitler hasta dar la vida por él”, dijo a Télam el historiador Abraham Zilberman, asesor del Museo del Holocausto de Buenos Aires.
“Himmler tuvo una de las responsabilidades mayores de extermino de poblaciones enteras, formadas por judíos, testigos de Jehová, gitanos, sacerdotes católicos; todo aquel que no gustaba a los nazis caía en poder de esta gente y era deportado hacia los campos de exterminio supervisados por la SS”, señaló.
También Zilberman recordó que "era una organización que hacía excelentes negocios con empresas alemanas, tales como Siemens, Bayer, que utilizaban a los prisioneros como manos de obra o como conejillos de indias para sus experimentos médicos".
“Todo lo manejaba Himmler”, agregó.
A fines de 1944 y principio de 1945, Himmler trató de negociar la rendición alemana con las fuerzas aliadas, por lo que fue acusado de “traidor” por Hitler en los días previos a la caída de Berlín.
“El jefe de la Gestapo fue capturado y se suicidó. No hizo frente a los compromisos que había asumido como nazi, jurando lealtad”, señaló Zilberman.
En cuanto a la personalidad de Himmler, el historiador señaló que era una persona común, con una vida familiar que participaba de la sociedad nazi.
“Es muy poco lo que se sabe de su vida privada: era granjero, criaba gallinas antes de incorporarse al nazismo, y tenía título de veterinario. Era un personaje que estaba en primera fila. No hay demasiados documentos que lleven su firma. Se lo conocía más por su título -jefe de las SS- que por su nombre”, señaló.
Himmler era un hombre fuerte con una mente fría y analítica, metódico y exacto en sus trabajos, según escribió en 1939 el historiador Philip St.C. Walton-Kerr.
“En apariencia es oscuro, con una cara y unos ojos sin expresión, una media sonrisa cínica -del tipo que merece la palabra sardónico-. No entra en acción hasta que ha examinado y decidido sobre su programa hasta el último detalle…”, afirma.
El hombre que coordinó la matanza de unos seis millones de judíos, así como de entre 200.000 y 500.000 gitanos, homosexuales, testigos de Jehová y comunistas, fue enterrado en una tumba sin nombre cercana a un bosque de Lüneburg, en Alemania. (Télam).-

Fuente: http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_telam&view=deauno&idnota=28841&Itemid=116

domingo, 13 de febrero de 2011

"El holocausto olvidado" ante el Bundestag

Berlín, 27 ene (EFE).- Un gitano holandés, Zoni Weisz, fue hoy el orador principal en el Bundestag, el parlamento alemán, a la hora de conmemorar la liberación del campo de concentración nazi de Ausschwitz hace 66 años en la jornada en la que Alemania rinde homenaje a las víctimas del Holocausto.

Y su discurso estuvo dedicado ante todo a recordar lo que él calificó como "el holocausto olvidado", en alusión al cerca de medio millón de Sinti y Roma, las grandes familias de gitanos centroeuropeos, víctimas de la maquinaria nazi.

El holocausto de los gitanos sólo ha empezado a ser desde hace poco objeto de investigación histórica, recordó Weisz, quien sobrevivió a la persecución nazi debido a una serie de casualidades.

El 16 de mayo de 1944 en una serie de redadas sus padres y sus hermanos, que vivían en la pequeña ciudad holandesa de Zutphen, fueron detenidos por las fuerzas de ocupación nazis.

Zoni Weisz, que tenía siete años, no fue detenido porque estaba de visita en casa de una tía fuera de la ciudad pero posteriormente los nazis dieron con él, y con otras nueve personas.

En el camino a Ausschwitz, en una estación donde debían cambiar de tren, un policía holandés le ayudó a él y a sus compañeros a fugarse.

Weisz sobrevivió el último año de la ocupación escondido y al final de la guerra supo que sus padres y sus hermanos habían muerto en el campo de concentración.

Pese a que Weisz asegura que su familia fue una familia normal y feliz hasta 1944, también subrayó que la persecución de los gitanos había empezado mucho antes de la llega al poder de los nazis y que en muchos países europeos no ha terminado.

"Pese al medio millón de Sinti y Roma asesinados en el tiempo del nazismo la sociedad no ha aprendido nada de ello. De lo contrario, ahora tendría un comportamiento más responsable hacia nosotros", dijo Weisz.

"Somos europeos y debemos tener los mismos derechos que los otros", agregó el superviviente del Holocausto.

Subrayó que resulta especialmente preocupante que en países como en Bulgaria y Rumanía los Sinti y Roma tengan que seguir llevando una existencia indigna.

En Hungría, según Weisz, la minoría gitana es perseguida abiertamente por ultraderechistas con uniformes negros y en otros países de Europa Oriental existen restaurantes con letreros que dicen "Prohibida la entrada a gitanos".

El presidente del Bundestag, Norbert Lammert, subrayó que los gitanos siguen siendo "la minoría más grande y más discriminada en Europa".

Fuente: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=668528

lunes, 24 de enero de 2011

Sindelar, el futbolista que osó desafiar a Hitler


TOLO LEAL

Como por todos es conocido, en los años 30 Alemania comenzó su recuperación y crecimiento a través de una aterradora expansión territorial. De la mano de Adolf Hitler, quien anhelaba anexionar todo el Viejo Continente a su poder, el III Reich infundió el terror y el pánico a todos los pueblos vecinos, conquista tras conquista. Nadie osaba resistirse...

¿Nadie? Hubo un futbolista que sí lo hizo. Se llamaba Mathias Sindelar y lo pagó con su vida.

El hombre de papel

Kozlov (Moravia) vio un 10 de febrero de 1903 los primeros pasos de un niño que iba a hacer historia. Criado en el barrio de Favoriten (Viena) en el seno de una familia judía, ya de pequeño se dio cuenta de que el fútbol era lo suyo. Muy pronto pasó a formar parte del Austria de Viena, al que llevaría a lograr tres Copas de Austria en sus tres primeras temporadas, y donde marcaría más de 600 goles.

Pero la gran fama de Sindelar llegó con la selección austriaca. Fue integrante del famoso Wunderteam (equipo maravilla), probablemente el mejor equipo de la década de los 30 -no en vano, en 50 partidos disputados sólo salió derrotado en 4- y que en el Mundial de 1934 sólo pudo ser frenado por la intervención de Mussolini. En aquel campeonato, pese al deslumbrante juego desplegado, Austria cedió en semifinales por 1-0 ante la escuadra local, Italia, en un encuentro que resultó un escándalo arbitral.

El hombre de papel, como era conocido por su delgadez extrema y por su plasticidad en el juego, alcanzó durante aquellos años una fama inaudita hasta el momento para un futbolista. Su calidad sólo era comparable a la del italiano Giuseppe Meazza y la del húngaro György Sarosi; los tres eran considerados los mejores jugadores del mundo de la época. Pero además el austriaco fue uno de los primeros deportistas en recibir compensaciones económicas por publicitar relojes, ropa o comida. Fue, por decirlo de alguna forma, el primer futbolista mediático.

El sueño truncado del Wunderteam

Pero si Austria era una de las mejores selecciones del momento, Alemania no era menos. Tercera clasificada en el Mundial de 1934, para el Mundial de Francia del 38 tenían el plan perfecto. A la fuerza y tesón de la selección germana (algo que aún hoy perdura) se le iba a unir la experiencia y fantasía de los jugadores austriacos, obligados a fusionarse después del anschluss llevado a cabo el 12 de marzo de ese mismo año.

La unión de ambos conjuntos debía formar un equipo invencible. Hasta cinco futbolistas titulares delwunderteam se integraron en la plantilla germana, perola clave estaba en Sindelar, la pieza básica para convertir a Alemania en la mejor selección de todas.

Pero al hombre de papel la idea de jugar para el III Reich, aquel que había asesinado a tantos conocidos suyos, judíos como él, y de realizar el saludo nazi antes de cada encuentro le repudiaba, así que nunca aceptó las "invitaciones" que recibía. Primero aludió una lesión de rodilla; después, consciente de que Herberger, el nuevo seleccionador alemán, era un técnico serio y preparado y no un nazi fanático, le solicitó educadamente que le dejara fuera de las convocatorias. Pero al parecer eso nunca convenció a las autoridades germanas.

El partido que le sentenció

Para celebrar la anexión austriaca a Alemania, el 3 de abril se disputó un encuentro entre ambas selecciones, en lo que suponía la despedida del wunderteam. Como no podía ser de otra forma, se trataba de un partido amañado de antemano y destinado a demostrar la superioridad germana. "Ganar un partido es más importante para la gente que capturar una ciudad del Este", dijo Goebbels.

Sindelar ya comenzó mal. O no. Por aquellos años era tradición efectuar el saludo nazi antes de comenzar el partido, pero el austriaco se negó a ello, lo que irritó, y mucho, a los jerarcas nazis ahí presentes.

Durante la primera parte, la estrella austriaca se dedicó a torear a los defensas alemanes, pero cuando se mostraba en disposición de marcar, disparaba burdamente fuera, para regresar, con cara de resignación, al trabajo de su equipo. Pero se cansó, y estalló.

A los 70 minutos, y ante la sorpresa de todos, llegóel que probablemente sea el gol más controvertido de la historia. Sindelar recogió un rechace del guardameta alemán y, descargando toda su rabia, introdujo el balón en la portería. No contento con ello, celebró el tanto por todo lo alto: corrió y se situó frente al palco alemán para marcarse un baile que fue toda una ofensa y humillación para las autoridades presentes.

Diez meses después, estaba muerto

Después de aquel encuentro Matthias Sindelar, que se había convertido en un héroe para los austriacos pero en un peligroso elemento subversivo dentro del orden nazi, se vio obligado a esconderse y a vivir bajo muchísima presión por parte de la Gestapo, que pocos días después destrozó un bar de su propiedad como amenaza.

El futbolista no aparecía, e incluso se dice que Hitler ofreció una recompensa económica a quien lo encontrara, y que fue un compañero del Wunderteam quien lo delató.

El caso es que el 23 de enero de 1939 Sindelar fue encontrado muerto en su casa, tumbado en su cama junto a su reciente esposa, la joven italiana judía Camilla Castagnola.

Las causas nunca se han aclarado. Los informes oficiales de la época aseguran que la muerte se debió a un escape de gas, con lo que se indujo al suicidio, nada descartable dada la situación insoportable en la que había pasado a vivir el austriaco, aunque llama la atención la celeridad con la que la Gestapo cerró y archivó el caso. Por lo menos, uno de los oficiales tuvo el detalle de asegurar que había sido un accidente, logrando de este modo que Sindelar recibiera una merecida despedida, pues hay que recordar que entonces quien había sido asesinado o se había suicidado no podía celebrar un funeral.

Sin embargo, ya durante la época hubo quien incluso apuntaba a un crimen. Los bomberos que acudieron a su domicilio declararon que no habían notado olor a gas a su llegada, y que no había señales de fuga en la estufa. Incluso, en un reportaje reciente de la BBC, un amigo del futbolista asegura que hubo sobornos a los funcionarios para no comentar nada del caso y finiquitarlo lo antes posible.

Despedida épica

Pese a las prisas de la Gestapo, que querían una despedida rápida, casi clandestina, el día de su muerte el Austria de Viena, su club, recibió más de 15.000 telegramas de pésame, tantos que el correo de la ciudad se colapsó, y a su entierro acudieron más de 40.000 personas, que se enfrentaron a la amenazadora presencia de tropas nazis, temerosas de una rebelión de quienes se habían sumado a la despedida de su ídolo.

Desde entonces, el 23 de enero de cada año se lleva a cabo una sencilla ceremonia sobre su tumba. En ella participan dirigentes de la Federación Austriaca, del Austria de Viena, aficionados y los de cada vez menos numerosos compañeros de equipo de los tiempos del Wunderteam, que rinden homenaje al mejor futbolista austriaco de todos los tiempos, como así determinó la IFFHS en el 2000.

Pero no hay duda de que su fama trascendió mucho más allá de lo deportivo. Nunca un futbolista le plantó tanta cara a la injusticia política; nunca un gol supuso tanto para un país. El recuerdo del Der Papierene seguirá siempre vivo en Austria.

Fuente: http://www.libertaddigital.com/deportes/sindelar-el-futbolista-que-oso-desafiar-a-hitler-1276412627/