lunes, 17 de diciembre de 2012

El Mal en Auschwitz


El Mal en Auschwitz consiste en la pretensión de hacer desaparecer el mal, a saber, la criminalidad de los actos y la conciencia criminal. El mal ejercido no tiene cabida moral en el hombre; el hombre ya no es un monstruo, ni siquiera a modo del “retrato de Dorian Grey”; el mal ya no repugna ni hace repugnante al hombre ni en su exterioridad ni en su interioridad. Es decir, el mal se constituye como el no-reflejo de la imagen humana de “Drácula”. La figura humana de este personaje no puede ser reflejada en el espejo porque ya no existe; Drácula es puro Mal. El Mal ha echado raíces en los más profundo de su “ser”, le ha consumido el “ser” y se presenta en su pureza anihilatoria como “ser”.

Así, aceptando este Mal, el ser humano se aísla de su realidad como yo corpóreo, cognoscente, pensante y reflexivo. Es entonces cuando el “ser” se constituye como “nada”. Sin embargo, como la nada no es, ésta necesita del “ser”. El Mal que, en un principio, es “hacer” en sus actos (rutina), se convierte en “ser” en el interior del agente (omnipotencia sádica). A causa de ello, el ser humano deviene simple hombre insensible, irreflexivo, dependiente, atrapado y poseído voluntariamente por el Mal.

Escrito por: Ana Rubio Serrano.

1 comentario:

Txema dijo...


Totalmente cierto. Cuando aceptamos el mal como una parte inseparable de la sociedad estamos empezando el camino de Auschwitz.

saludos