viernes, 27 de diciembre de 2013

Soumission de la masse dans le III Reich

For those who can read French, you can download my article clicking on Soumission de la masse dans le III Reich. It's FREE.

Para aquellos que lean Francés, pueden bajar mi artículo: Soumission de la masse dans le III Reich. Es GRATIS.

Le national-socialisme a ouvert la porte à une époque qui, malheureusement, est encore en vigueur de nos jours. Ici, nous nous en tiendrons au phénomène de la « masse », ingrédient indispensable pour instaurer l’empire particulier « arien » du « Même ».

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Racial Hygiene and the Third Reich

My article, "Racial Hygiene and the Third Reich" is already on the market!!!

[Eichmann’s lawyer, Dr. Servatius declared the accused innocent of charges bearing on his responsibility for "the collection of skeletons, sterilizations, killings by gas, and similar medical matters," when upon Judge Halevi interrupted him: "Dr. Servatius, I assume you made a slip of the tongue when you said that killing by gas was a medical matter." To which Servatius replied: "It was indeed a medical matter, since it was prepared by physicians; it was a matter of killing, and killing, too, is a medical matter."]

To read on, you can find it in Anachronia, Nr. 12, December 2013. You can get it on http://www.anachronia.eu/kontakt.php?lang=engl&bestellen_nr=0

jueves, 12 de diciembre de 2013

RAZA Y RELIGIÓN POLÍTICA NAZIONAL.

Os dejo un documento que es un extracto del cuarto capítulo de la Segunda parte de mi tesis en Teología titulado, RAZA Y RELIGIÓN POLÍTICA NAZIONAL.

La tesis completa se puede consultar en la Biblioteca Borja de Sant Cugat (Barcelona).
Número de Asiento en el Registro de la Propiedad Intelectual 02/2005/5647



Segunda parte
ANTROPOLOGÍA NIHILISTA NAZI
______________________________

Capítulo 4
Raza y religión política nazional
La raza y la religión política nazional en principio tienen que ver con la idea de la llamada völkische Weltanschauung (una cosmovisión de tipo nacional, racial y popular). Su origen se encuentra hacia finales del siglo XIX, unos veinte o treinta años antes de la Primera Guerra Mundial.[1] Así, el adjetivo “völkisch” que antecede en alemán al sustantivo “Weltanschauung” (cosmovisión) no es propio del nazismo, sino que éste se lo apropió, utilizando muchos de sus elementos.[2] Las características principales de la völkische Weltanschauung que el nacionalsocialismo adoptó y adaptó son el antisemitismo y la religión, entendidos ambos bajo la ideología racial. Según la doctrina völkisch de la salvación, la raza determina el destino tanto del individuo como del pueblo. Esta doctrina racial junto con orientaciones religiosas explicaban el pasado y el presente al mismo tiempo que dictaban el futuro. El movimiento asumió, por tanto, que “la sangre común y la historia común forman un estado común” y que la comunidad a que ellos aspiraban tenía su origen en un estado construido sobre bases raciales.[3] Ciertamente, la ideología racial völkisch se basaba en el pensamiento de Gobineau y del darwinismo social, así como también se encontraba influenciada por la eugenesia contemporánea. Su postulado dictaba el declive irreversible de la raza aria, por lo que su razonamiento se elaboró a partir de las siguientes convicciones: degeneración racial, alienación e inundación de elementos extranjeros.
Pero, como ya hemos dicho, la cuestión racial no era el único núcleo de la völkische Weltanschauung: la religión se hallaba también detrás de todo pensamiento y acción del espíritu völkisch. Más aún, la religión sustentaba la cuestión racial y proveía la justificación que presentaba el movimiento de una doctrina apocalíptica de salvación. Así, en la religión völkisch la “salvación del alma” empezaba por la “salvación del cuerpo”, esto es, la regeneración racial que dará paso a su vez a un pueblo puro.[4] Su lema, “un pueblo, un imperio, un Dios”, fue sustituido por los nazis por “un pueblo, un imperio, un guía”[5] (“ein Volk, ein Reich, ein Führer”), con lo que la figura heroica del Salvador se transformaba en la figura carismática del Führer[6].
Por tanto, Hitler y el nacionalsocialismo se nutrieron de la anterior völkische Weltanschauung (cosmovisión de tipo racista, nacionalista, popular), la cual sirvió de punto de partida en la realización de su política ideológica, religiosa y práctica. De ahí surgió la idea de un pueblo biológico organizado, cuyo núcleo sería la pureza de la sangre y de la raza, que formaría una comunidad nacional, arraigada en una religión política que trascendería cada individuo, al tiempo que lo vincularía con el servicio de esa comunidad a través de la subordinación a los dirigentes, en especial, al Führer.
El pensamiento de Hitler se regía por las categorías de identidad, unidad, homogeneidad y sustancia sobre las cuales se fundamentaba la biología y el contenido religioso de los conceptos de raza y pueblo. A saber, la biopolítica junto con la religión política conformarán en su Weltanschauung la identidad y la interpretación de la existencia. Es más, el programa del partido nazi debía elaborarse y se elaboró bajo el registro de una visión del mundo ordenada, convirtiéndose éste en el instrumento que debía canalizar y llevar a buen término su Weltanschauung de talante völkisch. “Pero una Weltanschauung eterna sólo puede tener lugar en una encarnación orgánica que haya sido formulada concreta y definitivamente. La función que el dogma desempeña en la fe es también paralela a la función que los principios del partido desempeñan en el partido político que se encuentra en proceso de construcción. Por ello, también la völkische Weltanschauung debe crear un instrumento que pueda ser utilizado en defensa de este ideal”.[7]
Uno de los fines más codiciados por Hitler era alcanzar “la unidad del alma del pueblo”. Para ello, encontrará en la unión y en la pureza la conexión causal que la hará posible y, que pondrá en relación con el binomio, raza-pueblo: “Los pueblos que se desentienda de la conservación de su pureza racial, renuncia por ello también, a la unidad de su alma en todas sus manifestaciones. La desintegración de su esencia es la consecuencia natural de la corrupción de su sangre y la transformación que se produce en sus facultades espirituales y creativas son únicamente un efecto del cambio que ha modificado su sustancia racial”.[8] La raza es, para Hitler, la sustancia que conformará la futura identidad del pueblo. Así, bajo esta premisa, Hitler elaborará el siguiente pensamiento: la pureza de la raza dará como resultado un pueblo fuerte y vital, siendo la mezcla de ésta un peligro real que creará un pueblo débil, abocado a la destrucción. Ahora bien, dicha especulación de la sustancia comportará, como veremos a continuación, implicaciones religiosas.
Hitler catalogó su Weltanschauung, en general, como una fe, o como un credo dogmático. La visión del mundo nacionalsocialista debía ser presentada como una profesión de fe política: “En otras palabras: el Partido Obrero Nacionalsocialista toma los principios esenciales de una concepción general del mundo basada en la idea völkisch. En estos principios establece una doctrina política que toma en consideración las realidades prácticas del presente, la naturaleza del tiempo y el material humano disponible así como sus deficiencias. A través de una profesión de fe (doctrina) política es posible atraer un gran número de masas de gente a la organización, que ha sido construida tan rígidamente como ha sido posible. Una tal organización es el preliminar principal que es necesario para el triunfo final de este ideal”.[9]
Por tanto, Hitler rechazó la idea de una Weltanschauung que no tuviera en cuenta una profesión de fe política, una fe no subjetiva, sino una fe uniforme y cerrada: “Un programa político debe construirse desde unas ideas generales y una Weltanschauung general debe llevar el cuño de una marcada fe política”.[10] Ahora bien, el concepto de fe no era utilizado en un sentido amplio de seguridad, probabilidad o fidelidad a algo, sino en relación concretamente con la religión. Es decir, la fe debe servir a los ideales más altos definidos religiosamente. La fe es uno de los criterios que determina la diferencia entre los seres humanos y los animales, ayudando a los primeros a superar el nivel de existencia de los segundos: “La fe contribuye realmente a consolidar y salvaguardar la propia existencia del ser humano, ayudando a éste a elevarse sobre el nivel de la existencia meramente animal. Tomando la humanidad como existe hoy y tomando en consideración el hecho de que las creencias religiosas que generalmente se mantienen y que han sido consolidadas a través de nuestra educación, puesto que sirven como bases morales en la praxis, si aboliésemos ahora la enseñanza religiosa y no la reemplazásemos por algo de igual valor, el resultado sería que los fundamentos de la existencia humana se verían sacudidos seriamente. Podemos decir que el hombre no vive meramente para servir a altos ideales, sino que estos ideales, a su vez, proporcionan las condiciones necesarias de su existencia como ser humano. Y así, el círculo se cierra”.[11]
Así pues, desde su völkische Weltanschauung, entendida a partir de la raza como sustancia de la identidad del pueblo germano y la religión política como interpretación de la existencia, Hitler, proclamó sus principios políticos, su misión y sus planes para el pueblo, además de establecer las bases del mito del Führer, en las que se definía como el único que podía rescatar a Alemania de la miseria.[12] Por eso, confeccionó una Weltanschauung que le procuraba una interpretación de la historia y de los males del mundo, a la par que descubría los medios que podían permitir superarlos. Era sencillamente, una visión simplista y maniquea de la historia como lucha racial, en la que la identidad del pueblo germano, la raza aria, estaba siendo amenazada de muerte, a saber, debilitada y destruida por la raza más baja y corrupta de la faz de la tierra, el judío parásito.[13] Más aún, para Hitler, “la cuestión racial da la clave no sólo de la historia del mundo, sino de toda la cultura humana”.[14] Ahora bien, como la culminación de este proceso, según él, vendría dada por la cruel dominación del bolchevismo de los judíos en Rusia, el nazismo se veía en la obligación moral para con el pueblo y divina para con Dios de destruir el bolchevismo judío. Consideraba su lucha contra el judío como “la lucha a favor de la obra del Señor”.[15]
Al mismo tiempo, esto le proporcionaría argumentos sólidos y convincentes para poner en práctica sus ideas imperialistas y geopolíticas que se consolidaron en la obtención del Lebensraum (espacio vital) que la raza aria dominadora necesitaba para vivir y expandirse. No cabían otras alternativas: el bolchevismo y el judío debían ser erradicados. Por tanto, la destrucción de los judíos y la adquisición de Lebensraum quedan entrelazadas y son componentes capitales en la völkische Weltanschauung de Hitler:
“El derecho a poseer tierra puede convertirse en un deber si una gran nación, sin extensión de suelo, parece condenada a la destrucción… Alemania o será una potencia mundial o no será nada. Y para ser una potencia mundial precisa esa magnitud territorial que le proporcionará la posición que necesita en el período actual y vida para sus ciudadanos. Y por eso nosotros los nacionalsocialistas trazamos conscientemente una línea por debajo de la tendencia en política exterior de nuestro período anterior a la guerra. Continuamos donde lo dejamos hace seiscientos años. Detenemos el movimiento alemán interminable hacia el sur y el oeste y volvemos la mirada hacia la tierra del este. Rompemos por fin con la política colonial y comercial del período prebélico y pasamos a la política territorial del futuro.
Si hablamos de territorio en Europa hoy, podemos pensar ante todo y únicamente en Rusia y sus estados vasallos de la frontera… Rusia extrajo sustento durante siglos del núcleo germánico de sus estratos dirigentes superiores. Hoy se pude considerar casi totalmente exterminado y extinguido. Ha sido sustituido por el judío… No es ningún elemento de organización, sino un fermento de descomposición. El imperio gigante del Este está maduro para su caída. Y el final de la dominación judía de Rusia también será el final de Rusia como estado… Hemos sido elegidos por el destino como testigos de una catástrofe que será la más poderosa confirmación de la solidez de la teoría völkisch”.[16]
Resumiendo, la visión del mundo que Hitler defendía
llevaba inscrita los siguientes objetivos: la salvación nacional a través de la eliminación de los judíos, la adquisición de espacio vital en el Este y el resurgimiento de la raza aria. Todo ello, incorporado a la idea de un mesianismo acaudillado y heroico donde la mano de la Providencia se hallaba siempre presente.
Como dice Kershaw, Hitler no era un mero oportunista sin principios, sino un propagandista y un ideólogo magistral,[17] que supo embaucar con una doctrina, cuya originalidad no radicaba en lo que decía, sino en cómo lo decía y cómo lo “contagiaba”. Élites cultas y mayorías menos cultas le aclamaron, le apoyaron y, finalmente, le adoraron.



[1] GERSTENHAUER, M.R.: Der völkische Gedanke in Vergangenheit und Zukunft: Aus der Geschichte der völkischen Bewegung, Leipzig, 1933, p. 2. Citado por PUSCHNER, U. en “One people, one Reich, one God. The völkische Weltanschauung and Movement”, German Historical Institute London, Bulletin, Volume XXIV, 1, (2002), 5; 11; 26, www.ghil.co.uk (08.02.03).
[2] La esvástica fue uno de ellos.
[3] Was ist deutschvolkisch?,Thüringer Landes-Zeitung, 14 April 1914, n. 86. Citado por PUSCHNER, U. en“One people, one Reich, one God. The völkische Weltanschauung and Movement en German Historical Institute London, Bulletin, Volume XXIV, 1, (2002), 12, www.ghil.co.uk (08.02.03).
[4] GERSTENHAUER, M.R.: Der Führer: Ein Wegweiser zu deutscher Weltanschauung und Politik, Jena, 1927, p. 132. Citado por PUSCHNER, U. en “One people, one Reich, one God. The völkische Weltanschauung and Movement en German Historical Institute London, Bulletin, Volume XXIV, 1, (2002), 20, www.ghil.co.uk (08.02.03).
[5] La palabra “guía traduce el sentido pleno de “conductor”, “mentor espiritual”, “ideólogo”. Se trata de un vocablo con una gran variedad de significados. En España el anterior Jefe de Estado adoptó el término de caudillo”. Mussolini también llevaba el nombre de “caudillo” que en italiano es Duce.
[6] Cf. HERMAND, J.: Old Dreams of a New Reich. Volkisch Utopias and National Socialism, Bloomington, 1992, pp. 26-99. Tengamos en cuenta que el mito del Führer tenía su origen en una amplia literatura völkisch que puso la confianza en Guillermo II para más tarde depositarla en un mítico redentor que liberaría al pueblo alemán de los infortunios de la derrota de la Gran Guerra. El movimiento völkisch creó el mito de un Führer que encarnaría el ritual de la emancipación nacional. Cf. GALLEGO, F.: De Múnich a Auschwitz. Una historia del nazismo, 1919-1945, Plaza & Janés, Barcelona, 2001, p. 291.
[7] HITLER, A.: Mein Kampf, pp. 422-423.
[8] Ibid., p. 372.
[9] Ibid., p. 424.
[10] Ibid., p. 418.
[11] Ibid., pp. 416-417.
[12] Cf. KERSHAW, I.: Hitler, 1989-1936 (desde ahora en adelante Hitler), Ediciones Península, Barcelona, 1999, pp. 250ss.
[13] Cf. HITLER, A.: M.K, pp. 317-358. Citado por KERSHAW, I. en Hitler, p. 251.
[14] HITLER, A.: M.K., p. 372.
[15] Ibid., p. 70.
[16] Ibid., pp. 741-743.
[17] Cf. KERSHAW, I. en Hitler, p. 260

miércoles, 4 de diciembre de 2013

The Murder of the Disabled






Nazi propaganda slide contrasting how far 5.50 German Marks will go. The cost of feeding one person with a hereditary disease for one day is the same as it would cost to feed an entire family of healthy Germans.
The Nazis wanted to create a society of healthy and strong individuals that could make Germany the dominant power on the planet. There was no place in this vision for the weak and feeble. Germans that were disabled and could not contribute to society were a burden that had to be removed. More than 100,000 disabled Germans were murdered in the Nazi "Euthanasia"’ program - mercy killings.
The Nazi mass murder of disabled people can be traced to a field of science called Eugenics. Eugenics was very popular in the late 19th century. It was also quite popular in the United States until the Second World War. The central idea is that healthy individuals should be allowed to have families and "unhealthy" individuals should be prevented from doing so. Allowing unhealthy people to have children would weaken societies. This approach has also been called "Social Darwinism" – survival of the fittest in society. Tens of thousands in the United States were sterilized in the first part of the 20th century in such programs.
German doctors and scientists were not strong supporters of the Eugenics idea before the Nazis came to power. But the Nazis felt that Eugenics was an important scientific concept. Unlike Eugenics programs in the United States, the United Kingdom and elsewhere, the Nazis were willing to kill people. In other places, sterilization was the preferred method. Though the Nazis sterilized hundreds of Black Germans to prevent them from having children, more than a hundred thousand fellow citizens were less fortunate. They were murdered in what has been called the "dress rehearsal for the Holocaust." The Nazis saw Germany and the German race as a single organism. Any part of the "body" that was unhealthy would have to be removed.
The Euthanasia program started in Germany in late October 1939. It was part of a larger "racial hygiene" campaign, which called for the elimination of less-than-perfect human beings. It took place at a time when the deadlines were about war, so few people noticed what was happening to the disabled. The program authorized doctors to kill those who were considered to be "undesirable." Doctors would examine hospital and clinic records to find patients who were deemed "incurable." They would then mark their forms with a "+", which meant they should die.
In the first years of the program, victims were told they needed to take a shower before having a physical examination. Instead of water, poisonous gas was released. The bodies were quickly burned in crematoria that were attached to the building where they were murdered. Between 70,000 and 100,000 Germans were killed between 1939 and 1941.
Usually, relatives of the disabled would receive a notice that their child or sister or mother had died of natural causes, such as a severe bout of the flu. They would also be sent a bill to cover the costs of taking care of the "sick" person.
The program officially ended in 1941, when churches and concerned citizens complained, but it simply continued in secret after that. But large gassing facilities were replaced by lethal injections and drug overdoses. In total between 200,000 and 300,000 disabled were murdered.
The killing of the disabled gave the Nazis practice in mass murder methods. These experiences were very helping in perfecting the methods used to kill millions of innocent people in the 1940s.
Source: http://www.annefrankguide.net/en-us/bronnenbank.asp?oid=20494

lunes, 2 de diciembre de 2013

Nazis initiate use of gas vans to eliminate mental patients

In October 1939, the Nazis started murdering mentally ill patients, patients with hereditary diseases, people with disabilities, "asocial elements" (criminals, employees evading work), homosexuals, sick soldiers, residents in welfare institutions, concentration camp prisoners, foreign workers and others, as part of the "Euthanasia Project". The murders, executed by shooting, gas or lethal injection, were carried out by several hundred doctors, nurses and administrators, as per an order from Hitler. The project did not have an official budget, and some of the murderers - government officials - took on assumed identities in order to preserve the secrecy of the murders. To prevent pangs of conscience, the murderers were supplied with alcohol, and received generous wages and extra days off.
On 2 December, gas vans were introduced, and by the summer of 1941, more than 100,000 people had been murdered. Following a public outcry, Hitler officially ordered a halt to the murders in the summer of 1941, but they continued clandestinely until the end of the war.
Source: Yad Vashem Timeline 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Peter Loth, "Learn how to forgive"


 Peter Loth, a German Jew born in Stutthof concentration camp in Poland, told his harrowing tale of loss and a young life of bitterness to a full audience at Missouri Valley College. Held in the R. Wilson Brown Room in the Ferguson Center on Tuesday, Nov. 19, Loth detailed his journey from Poland to where he lives now in Kingwood, Texas.

The event began at 7 p.m. with a brief introduction by Beverly Katz, assistant professor in the business school.
"Many people are saying this didn't happen," Loth said. "How can that be? When the Americans were the liberators, the Russians were liberators, the British were liberators, the French were liberators... We have to honor every single soldier and we have to honor every single Holocaust survivor because its not just only the Jews who died."
Loth is an international speaker who travels to share his testimony so that he can educate people about the horrors of the Holocaust and to ultimately preach healing through forgiveness.
"Everyone of us here, I don't care what you tell me, has got an issue with forgiveness," Loth said, as he began his testimony and started telling the audience of his past.
Loth's mother was three months pregnant with him when she was arrested and sent to Stutthof. He revealed the horrors of the concentration camps from the disabled people being immediately slaughtered to the execution methods the Nazis performed on the detained like specific ovens for adults and children, and gas chambers where women and children were stripped nude and had to suffer for 45 minutes slowly dying from poison.
Loth asked the audience to name some concentration camps and how many there were. Responses like Auschwitz were announced and no one was quite sure about the number of concentration camps.
"The Holocaust Musuem just came out with a figure: 42,500 camps," Loth said. "That's including labor camps, experimentation camps, prostitution camps because every single major camp had sub camps."
As he continued his testimony, he told of his birth mother giving him up to a Polish woman, whom Loth called "Matka" which means "mother" in Polish, and that she was the woman he knew as mother for most of his years as a child. He told the tale of when he was reunited with his birth mother, whom had married a black soldier in Germany and had two black daughters. Originally not liking his birth mother and his new family, his mother showed him her scars and her tattoo from Stutthof to show what she's been through.
His family moved to America in 1959, and originally settled in Georgia. Again, Loth had to bear witness to humanity's ugliness where he had to deal with abuse from the Ku Klux Klan for having a mixed family. The family eventually moved to the Midwest but the years of ugliness took a toll on Loth who was bitter and angry, so he ran away. He told the tale of how Ike Skelton picked him up and gave him an education. Then the draft happened. Over the years, he continued on with his life not hearing from his family until he finally heard from his sisters. His mother had already died and the sisters asked Loth to take his mother's ashes back to Stutthof after reuniting with his old family.
Loth told his story of his years in strife he lived and he kept asking to the audience "Would you be able to forgive?"
His determination to share his testimony is two-fold: to educate people so something like the Holocaust would never happen again and to learn to forgive.
"He who forgets history, history repeats itself," Loth said. "Look what's happening in this world. People start hating each other. Nationalities hating. Religions hating. My god is better than your god. Come on."
Eventually, he asked the audience to close their eyes and ask who they needed to forgive.
"This is not about me. This is about you," Loth said. "Who hurt you so much that you're unable to forgive? If I can forgive, you can forgive."
Some students in the audience started crying which prompted Loth to leave the podium behind and give each person a hug.
"Learn how to forgive," Loth said. "Let go."

Peter Loth, full interview:


Sources: http://www.marshallnews.com/story/2025933.html
http://www.levitt.tv/media/watch/940-B1

Matar y morir en Auschwitz: Karl Höcker, un criminal de las SS

  El ciudadano alemán Karl Höcker tuvo una larga vida y un funeral discreto. Había fallecido el 30 de enero de 2000 en la pequeña ciudad de Preussisch Oldendorf, en Renania del Norte-Westfalia, a escasa distancia del sitio de su nacimiento, 89 años antes, cuando dicha urbe aún se llamaba Engershausen. Esposo diligente, con dos hijos ya sesentones y seis nietos que, a su vez, lo hicieron bisabuelo, aquel hombre ya frágil y quebradizo, luego de jubilarse como cajero del banco regional de Lübbecke, supo mitigar las horas muertas de la vejez repartido entre su colección de estampillas y la jardinería. Cuando fue enterrado en el cementerio local, su vida durante la última gran guerra era todavía un misterio, pero un misterio vencido, del cual apenas quedaban rastros y muy poca intención de esclarecerlo. Hasta 2006.
 
A fines de ese año, el Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos recibió un álbum de fotografías, donado por un antiguo oficial del ejército norteamericano, quien lo encontró después de la caída del Tercer Reich en un departamento abandonado de Frankfurt. Se trataba de un documento histórico particularmente valioso: 122 imágenes de Auschwitz, el principal campo de exterminio de la era nazi, tomadas entre el verano y el otoño de 1944. Esas imágenes no sólo exhiben a los jerarcas del lugar y sus ceremonias oficiales sino también a los verdugos con sus familias en las horas de descanso, con almuerzos al aire libre, excursiones compartidas y festejos de todo tipo para aliviar el rigor que les exigía la Madre Patria. La colección –junto con otra, a la que se denominó El Álbum de Jacob, hallada por una sobreviviente de ese apellido también al concluir la guerra– constituye uno de los pocos vestigios visuales de Auschwitz. El autor fue un Obersturmführer (teniente primero) de las SS con cargo de "adjunto" en la comandancia de ese sitio. Su nombre: Karl Höcker.
 
LA FÁBRICA DEL MAL ABSOLUTO. A mediados de 1944, llegó con puntualidad un tren cargado de judíos húngaros a la siniestra rampa de Birkenau, en donde se realizaba la selección de quienes vivirían y quiénes no. La atmósfera era surrealista. Sonaba  un vals. La banda musical del campo se encontraba en medio de un ensayo. La melodía era suave y bella. Los recién llegados no podían imaginar que estaban en las puertas mismas del infierno. Entre ellos, estaba la joven Lili Jacob. Un oficial –cuyo rostro ella jamás olvidaría– elegía a dedo a los candidatos inmediatos a la cámara de gas.
 
El complejo de Auschwitz, situado a 50 kilómetros de la ciudad polaca de Cracovia, parecía una enorme planta industrial, impresión robustecida por las chimeneas siempre humeantes de los hornos crematorios. Constaba de tres campos principales: Auschwitz I, Birkenau y Buna-Monowitz. Este último era usado como unidad de trabajo esclavo por la empresa química IG Farben, que, además, producía el gas letal Zyklon B, con el cual fueron asesinados millones de hombres mujeres y niños. En resumidas cuentas, se trataba de una verdadera fábrica de exterminio; una fábrica cuya cadena de producción –gestionada en todas sus fases por unos 7000 efectivos de la SS– no dejaba detalle librado al azar.
 
El día en que llegó la adolescente Jacob, aquel oficial de las SS eligió a sus abuelos para las cámaras de gas, mientras ella y sus dos hermanos menores eran arreados hacia unas sombrías barracas. El uniformado lucía tenso.
 
En Auschwitz y en otros campos alemanes de exterminio, para atenuar el enorme peso psicológico de las tareas asignadas, los SS cultivaban una camaradería inquebrantable. Y una vida social no menos intensa, a pesar de que vivían en un barrio periférico a las instalaciones del exterminio.
 
Eso bien lo supo Höcker, quien fue la mano derecha del comandante del campo, Richard Baer. Criado en Engershausen, empezó a trabajar de empleado en una sucursal bancaria de Lübbecke. No tardó en presentar la renuncia para ingresar a las SS, donde recibió entrenamiento militar. En 1943 fue destinado al campo de exterminio más importante de la Alemania nazi. Allí dio rienda suelta a otra de sus pasiones: la fotografía. Pero no se trataba de un artista escabroso. Por el contrario, Höcker documentó con su cámara la buena predisposición de los criminales hacia sus hijos, esposas y amigos durante las horas de descanso.
 
Es al respecto notable una serie de imágenes de su autoría, captadas en Solahütte, una base de las SS ubicada a unos 30 kilómetros de Auschwitz. Allí, el régimen nazi recompensaba con una semana de vacaciones a los guardias de Auschwitz que se destacaban en sus quehaceres. Hay muchas fotos tomadas por Höcker en ese lugar; una de ellas documenta un encuentro social para la jerarquía de las SS. Entre los presentes estaban algunos de los oficiales más conocidos de los campos, como Rudolf Höss y el doctor Josef Ménguele, célebre por utilizar seres humanos para sus experimentos.
 
Otras fotos, tomadas el 22 de julio de 1944, muestran un grupo de las SS Helferinnen (mujeres que trabajaban para las SS como auxiliares y operadoras en comunicaciones) durante una excursión, al bajar corriendo por una rampa acompañadas por la música de un acordeonista. Otras seis fotos tituladas "Hier gibt es Blaubeeren" (Acá están las moras azules) exhiben a Höcker distribuyendo platos de moras a esas mismas mujeres, sentadas sobre una cerca. Al terminar de comer las moras con fingido dramatismo para la cámara, una chica posa con lágrimas falsas y un platito invertido. En ese mismo instante, a poca distancia de allí, unos 300 prisioneros ingresaban en las cámaras de gas.
 
En 1945, poco antes de que el Ejército Rojo liberara a los prisioneros de Auschwitz, Baer y Höcker ya habían puesto los pies en polvorosa. Se sabe que un oficial norteamericano –cuyo nombre nunca trascendió– hallaría su tesoro fotográfico en Frankfurt. 
 
A su vez, Lili Jacob daría con el otro álbum en una oficina del campo Dora-Mittelbau, en donde había sido trasladada por los captores en vísperas de la caída de Auschwitz. Asombra como ambos conjuntos de fotografías se entrelazarían en una misma historia.
 
LA CAÍDA DE LOS DIOSES. En 1945, Höcker permanecía prófugo. Pero los británicos lo capturaron cerca de Hamburgo con una falsa identidad. Y fue liberado a fines de 1946, tras sólo 18 meses de confinamiento en un campo de prisioneros de guerra. Entonces, regresó con su familia a Engerhausen, en donde fue readmitido como empleado en el banco de Lübbecke. Perdería su empleo al ser sentado en el banquillo de los acusados del juicio a los verdugos de Auschwitz celebrado en Frankfurt a partir de 1963.
 
Allí, junto a él estaba el comandante segundo del campo, Robert Mulka, un antiguo despachante de aduana que en Auschwitz se ocupaba de garantizar el suministro de Zyklon B; el delegado de la Gestapo, Wilhelm Borger, un antiguo empleado contable que en Auschwitz investigaba a los prisioneros por hurtos y fugas; el jefe de enfermería Josef Klher, un antiguo carpintero que en Auschwitz mató con inyecciones venenosas a miles de prisioneros enfermos. Y el farmacéutico Víctor Capesius, un antiguo visitador médico de la IG Farben que en Auschwitz tenía bajo su mando el manejo de las cámaras de gas. Borger fue condenado a perpetua y Mulka, a 14 años, en tanto que el resto obtuvo entre nueve años y la absolución, dado que fueron juzgados con un código del siglo XIX que no preveía el delito de genocidio.
 
En el juicio, Höcker se mostró como un individuo tímido, afable, como la mayoría de los hombres que había fotografiado en su paso por Auschwitz. Pese a los testimonios en su contra, el tribunal no pudo probar su rol de "seleccionador" en la rampa de Birkenau. En consecuencia, fue sentenciado solamente a siete años de prisión. Ya libre en 1970, recuperó su trabajo como jefe cajero del banco regional de Lubbecke, en donde ya había estado antes de ingresar a las SS.
 
Sus fotos y las del Álbum de Jacob, fueron recientemente analizadas por expertos para determinar si en alguna se podía ver al oficial-retratista en la rampa de selección. En una se observa un hombre con su mismo aspecto. La imagen fue adaptada a un software especial. Ese desconocido no era otro que Höcker.
 
El hallazgo: 122 fotografías
 
Un ex oficial del ejército de los Estados Unidos halló el álbum de Höcker en un departamento de Frankfurt, tras la caída de Hitler. En 2006, lo donó al Museo del Holocausto.
 
La muerte y la impunidad
Al fallecer en 2000, el paso de Höcker por la guerra era un episodio vencido, del cual apenas quedaban rastros. Seis años más tarde, su condición de criminal  saldría finalmente a la luz. Ya era tarde. 
Fuente: http://www.infonews.com/2013/11/24/mundo-110759-matar-y-morir-en-auschwitz-ante-la-lente-de-un-criminal-de-las-ss.php