jueves, 21 de febrero de 2013

Se cumplen 70 años de la ejecución de los hermanos Scholl

"¡Viva la libertad!", fueron las últimas palabras de Hans Scholl antes de que su cabeza rodara guillotinada por los nazis. Su hermana Sophie acababa de sufrir la misma suerte. Hace 70 años nacía así uno de los mayores símbolos de la resistencia heróica y pacífica contra el horror sembrado por Adolf Hitler
 Los hermanos Scholl habían tomado el camino más difícil: el de negarse a callar ante la dictadura nazi. Junto con otros estudiantes fundaron el movimiento de resistencia "La rosa blanca" en defensa de la paz y de la libertad. La iniciativa les costó la vida el 22 de febrero de 1943, cuando Hans tenía apenas 24 años, y Sophie, 21. 

Hasta su detención cuatro días antes, la mañana del 18 de febrero, la temible Gestapo apenas había logrado seguir la pista al grupo. "La rosa blanca" había intensificado su acción tras la derrota alemana en la batalla de Stalingrado repartiendo panfletos y escribiendo consignas contra Hitler en las paredes de Munich. 

La mañana de su detención, Hans y Sophie llegaron con un bolso lleno de octavillas a la Universidad de Munich, donde él estudiaba Medicina, y ella, Biología y Psicología. 

"Esta acción tuvo que estar guiada por una mezcla de sangre fría, temeridad, euforia y depresión", analiza hoy el periodista y experto en "La rosa blanca" Ulrich Chaussy en su nuevo libro "¡Viva la libertad! La historia de 'La rosa blanca' y sus miembros a través de documentos e informes". 

Cuando los hermanos comenzaron a lanzar los panfletos por las escaleras de la universidad fueron descubiertos por el intendente del centro, Jakob Schmid. Él fue quien los denunció ante la Gestapo. 

Cuatro días más tarde, ambos estaban muertos, al igual que su compañero Christoph Probst, de 23 años. A lo largo del año los nazis ejecutaron a los otros miembros de "La rosa blanca": Alexander SchmorellWilli Graf y Kurt Huber

Futuro, libertad y honor Huber había redactado la sexta proclama del movimiento, que Hans y Sophie estaban repartiendo en el momento de su detención. El texto sigue brillando por su lucidez y su valentía conmovedora: "Está en juego la lucha de cada uno de nosotros por nuestro futuro, nuestra libertad y nuestro honor". 

"Mi padre fue un héroe", afirma hoy el hijo de Huber, Wolfgang, que tenía cuatro años en el momento de la ejecución de Kurt. "Con mi familia hablamos poco sobre él. Eso es lo único que siempre estuvo claro", agregó. 

Tras ser detenidos, Hans y Sophie fueron interrogados por separado durante días por los comisarios Anton Mahler y Robert Mohr. La sentencia estaba escrita de antemano. "El jefe de circunscripción pide que la condena llegue los próximos días y que su ejecución se produzca cuanto antes", señala una instrucción del juzgado escrita incluso antes de que comenzara el proceso. 

El juez Roland Freisler condujo el juicio. "Lo hizo enfurecido, a los gritos, gesticulando de manera explosiva", relató más tarde un testigo. A los padres de los hermanos Scholl se les negó el acceso al tribunal. 

A las 12:45, Freisler anunció la condena a muerte, entre otras razones por "desmoralización del Ejército" y rechazó los pedidos de gracia. A las 17, los hermanos Scholl y Christoph serían guillotinados. Poco antes de la ejecución se permitió que los padres vieran a sus hijos por última vez. 

De esas últimas horas queda el testimonio del comisario Mohr, que con su interrogatorio aportó el material para la condena a Sophie Scholl y que murió en 1977 sin tener que rendir cuentas por sus actos, según el experto Chaussy. 

La profundidad de la fe 
Mohr visitó a Sophie dos horas antes de la ejecución y quedó impactado por la joven. Relató el encuentro de la siguiente manera: "pidió disculpas por estar llorando mientras me decía: 'acabo de despedirme de mis padres. Sepa comprender...'" 

"Tras unas palabras de consuelo me despedí de ella", recordó Mohr más tarde. Y agregó: "sólo puedo repetir que esta chica, al igual que su hermano, guardó una compostura que sólo puede explicarse por una mezcla de entereza, amor fraternal y una fe de extraña profundidad".

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/533800/sociedad/legado-sophie-fue-mas-filoso-guillotina-nazi.html