miércoles, 22 de enero de 2014

Hitler guillotinó hasta 16.000 alemanes

De madrugada, con las gotas de rocío anunciando el despuntar de la primavera alemana, un siniestro convoy salió de la prisión muniquesa de Stadelheim en dirección a Straubing, el 6 de abril de 1945. Estaba a punto de terminar la II Guerra Mundial, los soldados aliados avanzaban en territorio alemán y el caos se había apoderado de buena parte de la administración estatal, pero la maquinaria de las ejecuciones seguía funcionando. A causa de sus enormes dimensiones, la guillotina de Stadelheim había sido desmontada en varias piezas antes de ser cargada en un camión al que seguía otro vehículo en el que viajaban 47 condenados a muerte.
Uno de ellos, el comunista Heinrich Hamm, lograría fugarse para contar, después de la guerra, que las autoridades de Straubing se habían negado a dejar instalada la guillotina en su institución y la habían arrojado al Danubio, tratando de deshacerse de la prueba material de crímenes que los vencedores castigarían sin lugar a dudas. Durante décadas se dio por perdida y, aunque los funcionarios del Museo Nacional de Historia de Múnichsospechaban hace tiempo que estaba en sus sótanos, hasta ahora no ha salido a la luz.
El archivero ya jubilado de Stadelheim, Rudolf Drasch, siempre dudó de la versión de Hamm. Para empezar, las aguas del Danubio fueron batidas posteriormente en busca de la guillotina y nunca fue encontrada. Su teoría era que, ante la disputa entre las dos prisiones, fue trasladada a la instancia superior dentro del organigrama del sistema de Justicia nazi, la dirección de prisiones JVA de Regensburg. La aparición de un documento prueba ahora que así fue.
A pesar de que solemos asociar la guillotina al horror de otra época y otro lugar, este instrumento fue también profusamente utilizado por la Alemania nazi y se calcula que con ella fueron ejecutadas unas 16.000 personas a manos del Tercer Reich. Esta guillotina, en concreto, «es un hallazgo de especial significado para la historia alemana», según el portavoz del Museo Sybe Wartena. «No podemos decirlo al 100%, pero estamos casi seguros de que se trata de la guillotina con la que fueron ultimados Hans y Sophie Scholl», dos jóvenes hermanos estudiantes de la Universidad de Múnich, condenados por repartir octavillas contra Hitler.
En ese documento de 1974 consta que el Ministerio de Justicia regional entregó al Museo Nacional de Historia de Múnich partes de cinco guillotinas diferentes, pero varios indicios ayudan a identificarla entre el resto. El verdugo Johan Reichhart, que en 1924 sucedió a su tío en el puesto, tenía tanto trabajo en la dictadura nazi que realizó una modificación en la guillotina para cumplir con su tarea de forma más eficiente: retiró el tablero basculante sobre el que los condenados eran ajustados a la estructura, sujetos por correas, y en adelante, serían sujetados por los brazos, ganando tiempo en cada ejecución. Esta modificación está en la guillotina de Múnich, que es además la más desgastada por el uso.
Llevaba años en los sótanos del museo de historia de múnich. Ahora se discute si debe exponerse o no
Labradas sobre la madera de su base aparecen las identificaciones «M», que podría corresponder a Múnich, y «Nr. 1 A», que podría señalarla como la guillotina principal, precisamente la instalada en Stadelheim y a la que se le han documentado 1.035 ejecuciones, entre ellas las de los hermanos Scholl. Sólo el verdugo Reichhardt se anotó más de 3.000 ejecuciones, cifras que hablan de la intensidad con la que la industria asesina de Hitler se sirvió del terror que infunde a las masas el uso ejemplarizante de este instrumento.
Las autoridades del estado federado de Baviera, que no están precisamente orgullosas del pasado de la guillotina, insisten en que no es completamente seguro que sea la que ejecutó a los Scholl y en la región se ha levantado un tenso debate sobre si el artilugio debe o no ser expuesto.

Los decapitados Scholl

Los hermanos Hans y Sophie Scholl, de 24 y 21 años, eran miembros de las Juventudes Católicas alemanas y militaban en el grupo estudiantil de resistencia no violenta al nazismo «Rosa Blanca». Ella estudiaba Filosofía y él, Medicina. Sorprendidos repartiendo octavillas contra Hitler en la Universidad de Múnich el 18 de febrero de 1943, fueron sentenciados a muerte el 22 de febrero y guillotinados ese mismo día.

Fuente: http://www.elmundo.es/cronica/2014/01/19/52da74dee2704e67538b456f.html